64 FERROL DE LA ILUSTRACIÓN. VEINTE AÑOS DE PATRIMONIO DE LA ETERNIDAD

 

El pasado es cierto, el presente breve y el futuro dudoso 

                                 Lucio A. Séneca 

Historia de un pertinaz fracaso 

La historia de la candidatura de Ferrol a Patrimonio Mundial comenzó hace veinte años, cuando en una sesión conjunta celebrada el 24 de febrero de 2001 por el Ayuntamiento de Ferrol y la Real Academia Gallega de Bellas Artes se redactó una propuesta para declarar Patrimonio de la Humanidad al conjunto del Arsenal y Castillos de la Ría de Ferrol. Esta propuesta, unida a la declaración de Conjunto Histórico-Artístico del barrio de la Magdalena del año 1984, reconocía el alto valor patrimonial del singular conjunto histórico del Ferrol del siglo XVIII, caracterizado por una tecnología novedosa en su tiempo y una ingeniería hidráulica y de fortificación que introdujo en Galicia el academicismo ilustrado.

 

Sesión del Ayuntamiento de Ferrol y Real Academia Gallega

El Alcalde Xaime Bello, con el apoyo del entonces Concejal de Cultura Bonifacio de Borreiros, creó una comisión técnica dirigida por Juan A. Rodríguez-Villasante para ir recopilando la necesaria documentación. Tras una primera labor de cierto interés, pero en la que estuvieron ausentes la Universidad y la Armada y que tuvo una escasa colaboración de las entidades culturales, se inició la gestión del proyecto.

En este aspecto hay que destacar el apoyo de la Fundación Ferrol Metrópoli, que gestionó y consiguió del Gobierno de Madrid para la ciudad el título de Ferrol de la Ilustración, profusamente usado desde ese momento. A la vez Ferrol Metrópoli organizó una serie de encuentros de historiadores y estudiosos de Ferrol del siglo XVIII, publicando diversos trabajos sobre el tema.

 


                                                  Diploma estatal de Ferrol de la Ilustración

En lo que respecta al posterior trabajo del Ayuntamiento durante los veinte años siguientes poco más se hizo que recopilar la necesaria información documental y bibliográfica para el proceso. Se trató de una meritoria labor, oscurecida por la desafortunada gestión de los responsables políticos. Entre los muchos errores cometidos, además de la falta de información a los ciudadanos, destacaron la ausencia de la Universidad, siempre tan cerca de Ferrol y tan lejos de su vida cultural, y el olvido de los Colegios Profesionales, singularmente de Arquitectos e Ingenieros Navales, que tanto podrían aportar a esta labor

El proceso sufrió igualmente una generalizada falta de apoyo de las Entidades y Asociaciones Culturales, con excepción de la citada colaboración de la Fundación Ferrol Metrópoli y en ocasiones del Ateneo Ferrolán y Tribuna para el Diálogo, además del trabajo de Juan A. Rodríguez Villasante, además de otros estudiosos y estudiosas ligados a Ferrol, como Alfredo Vigo, Margarita Sánchez, Guillermo Llorca y Alfredo Martín, entre otros.

Hay citar igualmente el tradicional desinterés mostrado hacia el proceso por la Cámara de Comercio, las Asociaciones de Empresarios, la empresa Navantia, la Autoridad Portuaria, y sobre todo la Armada, propietaria de una gran parte de los bienes históricos incluidos en el proyecto, hacia un tema de tanto interés para la ciudad.


Vista de Ferrol de la Ilustración

Todo lo contrario a lo sucedido en otros lugares de Galicia. En nuestra Comunidad, además del histórico Camino de Santiago, gozan de la consideración de Patrimonio de la Humanidad la Muralla de Lugo y la Torre de Hércules de A Coruña. En ambos casos sus candidaturas estuvieron lideradas, como no podía ser menos, por los respectivos Ayuntamientos y fueron apoyadas de forma unánime por los vecinos, las instituciones y las asociaciones de ambas ciudades.

Mientras que no llegaban a buen puerto otras alternativas como la de unir la candidatura ferrolana a otras similares como la francesa de Rochefort y la inglesa de Chatham o la potenciación de la proyección ultramarina del Arsenal de Ferrol, los sucesivos Concellos, en un trabajo hasta ahora de nulo resultado, estuvieron dando vueltas en torno a la creación de un Patronato o una Fundación, sin realizar avance alguno en el expediente, en vez de nombrar un serio equipo gestor que redactase los Planes Directores de los bienes patrimoniales, de acuerdo a las normas de la UNESCO, al tiempo que realizaba una estimable inversión económica que no justifica los nulos avances del expediente.

El fiasco del Centro de Documentación del Patrimonio

Un hito importante en el proceso fue la creación en junio del año 2014 del Centro de Documentación del Patrimonio de Ferrol, una importante Base de Datos de más de 3.000 registros de planos y documentos históricos en poder del Concello de Ferrol tras la firma de un convenio de colaboración con la Confederación de Empresarios de Ferrolterra. Esta Base de Datos cuyo origen eran una serie de archivos empezando por el Archivo Histórico Nacional, el Archivo de Marina de Viso del Marqués y otros archivos nacionales hasta una veintena, incluyendo alguno extranjero.

Además hay que incluir varios centenares de registros bibliográficos y de fotografías inventariadas, así como una serie de paneles de varias exposiciones de Ferrol de la Ilustración. Toda esta documentación estuvo durante varios meses a disposición de los investigadores y estudiosos en el piso alto del antiguo Hospicio Municipal, bien gestionado por las dos profesionales nombradas para ello, aunque precisamente la Confederación de Empresarios no era la entidad idónea para su administración dados sus pocos conocimientos específicos sobre el tema. Cerrado al público ese Centro pronto y de forma vergonzosa por el Concello de Ferrol, hay que explicar a los ciudadanos que se ha hecho y donde se encuentra actualmente toda esta notable documentación.

Catálogo Bibliográfico

El fracaso del estado actual

Últimamente, el actual y anodino equipo municipal de Cultura, Patrimonio y Turismo trata de reactivar el tema de Patrimonio de la Humanidad, dando pasos de forma poco coherente y cayendo en los mismos errores sobre el particular que las corporaciones municipales anteriores.

La última actividad sobre el tema fue un reciente Congreso, reducido a una única jornada en el teatro Jofre, donde se pretendió abordar la situación del expediente y el potencial y requisitos de la ciudad para optar a esta declaración, en base a la experiencia de la ciudad de Córdoba que consiguió cuatro declaraciones de Patrimonio Mundial desde que la UNESCO concedió la primera de ellas el año 1984 a la Mezquita de Córdoba. Se desconoce si se llegó a alguna conclusión de interés para Ferrol.    

El Patrimonio de la Eternidad

Hoy es el día en que no solamente monumentos como la coruñesa Torre de Hércules y la Muralla romana de Lugo han alcanzado el título de Patrimonio de la Humanidad, sino que también, según informa el magazine “El Mundo Today”, han conseguido este preciado galardón otros lugares, en este caso uno muy íntimo y según parece muy visitado, como es el caso del perteneciente a una ciudadana llamada Bernarda.

                                                                       El Coño de la Bernarda

Para rematar, parece necesaria una pregunta: están los ciudadanos ferrolanos, no digamos ya ilusionados, tan siquiera mínimamente interesados en este asunto?  Hablando con la gente sobre este tema, se observa falta de interés y mucho escepticismo. Algo habrá que hacer en este aspecto. Como resumen, hasta ahora el pasado fue el Infierno de la Ciudad Ensimismada, el presente está siendo su Purgatorio; veamos si en el futuro, Ferrol deja el Limbo de los Justos y alcanza el Cielo del Patrimonio de la  Eternidad.

Un nombre muy gallego

Los cementerios siempre suministran datos curiosos y  de interés a sus visitantes. Es el caso de una tumba de un cementerio de la comarca coruñesa de Terra de Melide, donde un cantero gallego esculpió en la lápida de un fallecido el nombre, Jomersindo, tal como era conocido y tal como su familia dio su nombre al cantero. 

Lápida de Jomersindo

 

 

 

63 UN ALCALDE DE FERROL. EL VALENCIANO EDUARDO BALLESTER PERIS

Eduardo Ballester Peris, Alcalde de Ferrol y posteriormente Hijo Adoptivo de la ciudad, durante su desempeño de la Alcaldía entre los años 1939 y 1947 fue el impulsor de varias obras de gran interés e incidencia en la urbe. Destacan especialmente la unión de los municipios de Ferrol y Serantes, la gestación del barrio de Recimil y la creación del Parque Municipal.

Biografía de Eduardo Ballester Peris

Eduardo Ballester Peris nació en Vinaroz, Castellón de la Plana, el 23 de agosto de 1899. Estudió el Bachillerato en Zaragoza y la carrera de Derecho en la Universidad de Valencia, licenciándose con 18 años, haciendo el Doctorado en la Universidad Central de Madrid. Ingresó en el Cuerpo de Registradores del Estado a los 23 años, siendo el más joven de su promoción y el más precoz de los Registradores hasta aquella fecha.

                                                                                   
Eduardo Ballester

Eduardo Ballestar Peris fue nombrado el año 1926 Registrador de la Propiedad de Viveiro, pasando destinado con el mismo cargo a Ferrol el año 1932. Nombrado Alcalde de la ciudad el 11 de enero de 1939 en relevo de Antonio Vázquez Permuy, fue uno de los alcaldes que más tiempo permaneció en el cargo. En junio de 1947 fue relevado de su cargo a petición propia por Arsenio Díaz del Río. En noviembre de 1948 fue elegido Concejal por el Tercio Familiar. Casado con Joana Giner, tuvo cinco hijos.

La agregación de Serantes a Ferrol

Uno de los logros del alcalde Eduardo Ballester fue la unión de los municipios de Ferrol y Serantes. Después de diversos intentos, el primero de ellos datado del año 1899, llegado el año 1940, por una Orden Ministerial de 21 de Enero, se aprobó el expediente de agregación, que no de unión, del Ayuntamiento de Serantes, del que era alcalde Juan Teijido Roca, al de entonces El Ferrol del Caudillo, que estaba presidido por Eduardo Ballester, siendo este último el nombre que se le dio al nuevo municipio.

Según la Guía de la ciudad del año 1946, el año 1940 el ayuntamiento ferrolano tenía 41.536 habitantes de acuerdo al Padrón municipal, pasando el nuevo municipio creado tras la agregación de Serantes a tener  59.829 habitantes.

  Expediente de agregación de Serantes

Edificación del barrio de Recimil

Otro hito importante de la gestión como alcalde de Ballester Peris fue la edificación del barrio de Recimil, oficialmente conocido como barrio del Pilar y coloquialmente llamadas las Casas Baratas. La antigua aldea de Recimil fue el lugar elegido en la década de los años 1940 para la construcción de las primeras casas de protección oficial levantadas en España al final de la Guerra Civil, un proyecto de Santiago Rey Pedreira, integrando un conjunto de casi ciento cincuenta edificios con algo más de mil viviendas.

Estas viviendas sociales de titularidad municipal conforman un amplio parque de trama reticular y forma trapezoidal, formado por bloques de cierta monotonía y de gran longitud de fachada, dispuestos en paralelo y comunicados por cortos pasadizos. El barrio está dotado de viviendas de dos y tres alturas y dimensiones reducidas, teniendo un trazado interesante, con calles de cierta amplitud, dotadas de jardines, zonas verdes y alguna plaza de interés, aunque desaprovechada, como la de Sevilla

Construido gracias a los presupuestos del Estado, con cierta uniformidad en sus construcciones, cerrado por sí y con las normales características de autarquía de la época, Recimil fue para algunos un ejemplo de un barrio autosuficiente, dotado de grupo escolar, mercado propio y una iglesia, el posterior templo de la Virgen del Pilar.

Maqueta del barrio de Recimil

El amplio tamaño del barrio, la mala calidad de muchos de los materiales empleados, la poca atención posterior de la Administración y las ocupaciones ilegales de pisos fueron el mayor inconveniente para su mantenimiento integral y la causa de su actual degradación, aunque algunas viviendas muestran en su interior el cuidado que tuvieron de sus inquilinos habituales.

La construcción del Parque Municipal

Durante el mandato de Ballester Peris, se construyó el Parque Municipal de Ferrol, situado en una amplia finca de más de 16.000 metros cuadrados, conocida como  Huerto de los Frailes, situada en la parte alta del campo de San Roque. Según una leyenda urbana se comunicaba por un pasadizo secreto con el convento de San Francisco.En sus principios fueron dueños de los terrenos los monjes del convento, pasando luego a propiedad de la Armada.  

Su primera edificación fue el Cuartel de Brigadas de Artillería el año 1765, siguiéndola la fallida construcción de la Academia de Guardiamarinas, proyectada por Francisco Sabatini.  La obra se  suspendió el año 1796, cuando la primera planta estaba lista. A principios del siiglo XX los terrenos pasaron a usufructo del Ejército de Tierra, sirviendo de sede del Parque de Ingenieros y de su Central Telefónica, hasta su pase a propiedad municipal el año 1940.

El Parque Municipal fue diseñado por el arquitecto municipal Nemesio López y el paisajista Luciano Turc, y se inauguró el 10 de julio de 1943 con el nombre de Parque Municipal Eduardo Ballester, entonces alcalde de Ferrol. En su vegetación destacaban los castaños y los eucaliptos, plantándose luego magnolios, tilos, secuoyas, arces y cipreses. Más tarde cambió su nombre por el de Reina Sofía. 

Proyecto del Parque Municipal

Otras obras de su mandato

En mayo de 1940 se consiguió la cesión del Estado de los terrenos adyacentes a la entonces Puerta Nueva y en diciembre de 1942 la cesión de la Armada de los terrenos del entonces Campo de San Francisco, terrenos en los cuales se llevarían a cabo posteriormente diversas obras municipales. Otra serie de obras fueron inauguradas durante su mandato, caso de la Escuela Elemental del Trabajo en octubre de 1942, de la Biblioteca Municipal en mayo de 1943 y del cementerio municipal de Catabois en julio de 1945.

De la misma forma fueron importantes un conjunto de obras realizadas en el campo industrial durante su mandato: edificio de FENYA en mayo de 1940, edificio de Manufacturas Piñón en marzo de 1941 y del edificio de la PYSBE en febrero de 1945. De la misma forma en octubre de 1941 se constituyó en Fene la sociedad ASTANO, de gran influencia en la comarca ferrolana.

Eduardo Ballester fue alcalde de Ferrol durante los complicados años posteriores a la Guerra Civil, aunque nunca estuvo afiliado a organización política alguna. Fue nombrado Hijo Adoptivo de Ferrol en Enero de 1940 y Decano del Colegio de Abogados de la ciudad en Septiembre de 1951, recibiendo entre otras condecoraciones la Orden de Alfonso X el Sabio y las cruces del Mérito Naval y del Mérito Civil.

En Ferrol se le puso su nombre a una calle del barrio de Recimil que había contribuido a crear. Hoy en día, tras el baile de nombres generalizado en Ferrol en los años posteriores al establecimiento de la democracia, sin haber llegado a retirarse la placa anterior por olvido o por intención, a la mencionada calle se le colocó la nueva placa con el nombre de Euskadi.


                                                       Antiguo y nuevo nombre de la calle

La actividad posterior de Eduardo Ballestar

Tras su estancia en Ferrol, Ballester Peris ejerció de abogado en las ciudades de Tortosa (año 1961), Palma de Mallorca (año 1963) y Valencia (año 1965), falleciendo en esta última ciudad el 18 de octubre de 1981.

Una faceta poco conocida de Eduardo Ballester fue la de escritor. Entre sus obras se encuentran “Mis andanzas por el mundo” el año 1973 y “De Valencia a Tokio (Quince días en el Japón)” el año 1974, publicaciones en las que describe los variados viajes que llevó a cabo, especialmente durante los últimos años de su vida.

Publicaciones de Eduardo Ballester

Si non è vero, è ben trovato

Se celebra una boda civil en el presunto Centro Cultural de la calle del Hospital, usado para esos fines; al fin y al cabo, según indica el letrero fundacional del edificio “aquí se exercita la caridad”. Preside la ceremonia un Alcalde de Ferrol del siglo XXI, que acude con una vestimenta informal, despechugado y en mangas de camisa. La madrina de la boda, como toda mujer que se precie, asiste vestida con sus mejores galas.

Cuando contempla la indumentaria del Alcalde, la madrina, totalmente indignada al considerar que desentona y estropea de alguna manera la ceremonia de boda, piensa que no puede decirle nada al regidor municipal, por tratarse de alguna forma del “propietario” del local donde se celebra la ceremonia.

Sin embargo la señora tiene una luminosa idea. Cuando llega el fotógrafo, se dirige a él con voz alta y estentórea para que le oigan todos los asistentes a la boda, diciéndole: “Señor fotógrafo, cuando haga las fotos de la ceremonia de boda, en ninguna de ellas debe aparecer visible el señor oficiante”. Loor a la inteligencia y el sarcasmo.

Letrero Centro Cultural

62 EL OLVIDO DE UNA PUBLICACIÓN DE FERROL. EL BOLETÍN DEL CÍRCULO DE MAQUINISTAS DE LA ARMADA

 

Es muy poco conocido que la publicación ferrolana “Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada” (1872-1935) ostentó el honroso título de Decano de la Prensa Provincial. Tras el reinado de Isabel II, al que puso final el pronunciamiento del almirante Topete en Septiembre de 1868 en Cádiz, Ferrol fue la primera ciudad gallega sumada al levantamiento, dado el malestar generado por la situación de crisis del Arsenal Militar. El posterior período conocido como “sexenio revolucionario”, transcurrido entre los años 1868 y 1874, originó un notable incremento de la edición de publicaciones periódicas.

Las publicaciones periódicas de Ferrol

En Ferrol también dicho período fue prolífico en la creación de nuevas publicaciones periódicas. Según el trabajo de Guillermo Llorca, “Historia da prensa ferrolá”, en el caso de los diarios, la mayoría de una marcada significación política, tuvieron una corta duración, excepto el “Diario del Ferrol” (1872-1886) dirigido por Luciano Taxonera. Más tarde, el diario “La Monarquía” (1886-1897), dirigido por Wenceslao Veiga y José Lapique Adrio, se convirtió en una interesante referencia de la época.

                                                Portada de Diario del Ferrol (Año 1874)

Aunque en general se produjo un incremento de la venta en la calle en detrimento de la suscripción periódica, el resto de las publicaciones, de diferentes tendencias desde la republicana a la monárquica, tuvieron una vida más bien corta, excepto el “Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada”, la publicación ferrolana de más larga duración, como recuerda Guillermo Llorca.

El “Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada”

Este Boletín se publicó en Ferrol, primero en la Imprenta de R. Pita, situada en el entonces número 114 de la calle Real de Ferrol y luego en los Talleres tipográficos de El Correo Gallego, en los números 139 y 141 de la misma calle Real, editándose el primer número el 15 de Noviembre de 1872 y siendo el último conocido de fecha 31 de Diciembre de 1935, manteniendo su continuidad durante sesenta y tres años, cambiando en varias ocasiones su formato, su portada y el número de páginas, que osciló desde 16 al principio hasta 60 en los últimos años. Esta continuidad de publicación le permitió poseer el honroso y poco conocido título de Decano de la Prensa Provincial.

Con una periodicidad que osciló de mensual a trimestral, se publicaron 210 números, incorporando diferentes secciones: “Editorial”, “Notas Profesionales”, “Científica e Industrial”, “Noticias generales”, “Acuerdos de la Junta Directiva”, “Sección Económica”, “Necrologías y Movimientos de Socios” y “Legislación”, siendo considerado, junto con los boletines de los Cuerpos de Infantería de Marina y de Condestables de la Marina, uno de los pocos órganos de expresión propia de un Cuerpo de la Armada. El contenido técnico y científico de sus trabajos, el buen hacer de sus redactores y la buena presentación de la revista fueron también la causa de que el Boletín obtuviese la Medalla de Oro en la Exposición Regional de Cádiz del año 1887.

Como órgano de expresión de una institución de la Armada tan emblemática como el Cuerpo de Maquinistas de la Armada, de especial arraigo sus componentes en la ciudad de Ferrol y con un gran protagonismo en el desarrollo de la historia del vapor a bordo de los buques, esta publicación nació con una vocación profesional, predominando los temas técnicos en su contenido, sin dejar de informar de los temas sociales y administrativos que afectaban a los miembros del Cuerpo de Maquinistas.

Entre las firmas colaboradoras a lo largo de su larga trayectoria están nombres conocidos como los ingenieros Andrés Comerma y Manuel Estrada, el matemático Rey Pastor, el médico Alfredo Audibert, el Capitán de Navío Víctor Concas y el Teniente de Navío José Luis Diez, además de prestigiosos componentes del Cuerpo de Maquinistas: Ángel Lloveres, Valle Collantes, Ernesto Torrente, Emilio Bonaplata y muchos otros.

La elaboración del Boletín se llevaba a cabo por un grupo de ocho redactores, además de un amplio grupo de delegados para la administración y distribución, y una serie corresponsales, todos ellos nombrados en asamblea del propio Círculo de Maquinistas. El último director del Boletín fue Ángel Vázquez da Porta, años más tarde General Inspector del Cuerpo de Máquinas, heredero del anterior Cuerpo de Maquinistas. El redactor jefe era José Rodríguez López y el redactor administrador Manuel Brage Vizoso, ambos oficiales del cuerpo, y ferrolanos como el director de la publicación. 

Calle Real. Imprenta R. Pita

La “Revista de Historia Naval”, en su número 67 publicado el año 1999, presentó un completo trabajo del Coronel de Máquinas de la Armada José A. Ocampo Aneiros sobre el Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada, su historia, contenidos y colaboradores, del cual se han tomado una parte importante de los datos aquí reseñados.

La colección del Ateneo Ferrolán

No existen razones objetivas que expliquen la ausencia o las escasa difusión de una publicación estrictamente profesional como el “Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada” de las bibliotecas de la ciudad, tanto las pertenecientes a entidades oficiales como a sociedades particulares, con la excepción del Ateneo Ferrolán, además de la existencia de diversos ejemplares en manos particulares.


La práctica desaparición de la vista pública de los ejemplares de esta publicación en una ciudad de memoria histórica exacerbada como Ferrol,  solo se explica como la reacción tras la Guerra Civil ante el hecho de que el Boletín fuese el órgano de expresión de un Cuerpo tan prestigioso como el de los Maquinistas, de gran preparación técnica y de acendrada y estricta profesionalidad, dentro de su reconocido respeto, que no beligerancia, a la legalidad republicana.    

El Ateneo Ferrolán, gracias a la reciente cesión de un socio, dispone en su notable  Hemeroteca de una colección completa de 162 ejemplares de los 210 que componen la colección total. Esta serie de ejemplares, que hoy se pueden consultar digitalizados, es la serie más completa que se conoce del “Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada”.

Biblioteca del Ateneo Ferrolán

El Foro de Amigos de Ferrol quiere hacer un especial recuerdo del extinguido Cuerpo de Maquinistas de la Armada, luego Cuerpo Patentado de Máquinas. Precisamente un miembro de este Foro, durante su etapa profesional en la Armada, perteneció al Cuerpo de Máquinas, del que guarda un imborrable recuerdo.

Anécdota que si no es cierta merece serlo

Muchos maquinistas de la Armada fueron expulsados del Cuerpo tras la Guerra Civil por su respeto a la legalidad republicana. Se dice de un conocido Ingeniero Naval de Ferrol, que fue director de la entonces Empresa Bazán y posteriormente de la fábrica Fenya, que tuvo en cuenta la idoneidad profesional de estos marinos expulsados para emplearlos posteriormente en ambas factorías.

Informado del caso, en una visita que hizo a Ferrol el entonces Jefe del Estado Franco Bahamonde comentó al citado Director que le habían dicho que tenía muchos ex-maquinistas navales trabajando en sus empresas, recibiendo la evangélica contestación de que “tenía empleados los justos y necesarios”, respuesta que pareció convencer al entonces Jefe del Estado.


EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE

Sobran las palabras


 

 Año 2016. Cementerio de Catabois

61 LAS COSTUMBRES DE FERROL. ELOGIO DE LA TAZA

 

Los miembros de este Foro de Amigos de Ferrol siempre recomendamos que se beba el vino blanco. Seguimos la norma enunciada por un conocido médico del siglo pasado acerca de lo que se bebe, se  orina; por eso él bebía siempre vino blanco, y nunca vino tinto o rosado. Muchos estamos de acuerdo con esa visión particular y por eso nos decantamos por denominaciones de Ribeiro, Albariño, Monterrei, Rosal, Valdeorras, Godello, Caíño y Treixadura.

Las tascas de Ferrol

Ferrol siempre fue un lugar de concurridas tascas y tabernas, frecuentadas por los ferrolanos hasta que empezó a hacer sus estragos la actual estupidemia. No citamos sus conocidos nombres para no olvidar a ninguna de ellas. En estas tascas era corriente que se reuniese un grupo de amigos delante del vino del Ribeiro servido en las habituales tazas. Incluso más de un miembro de este Foro al que el médico, dada su avanzada edad le prohibía “pisar moqueta”, se reunía con un recordado político municipal de Ferrol, en una de estas tascas, con una taza de Ribeiro de testigo.


                                                                 Las tascas de Ferrol

La taza del vino de Ribeiro

A cunca chea, os ollos alegra

La forma tradicional de beber el vino de Ribeiro es usar la clásica taza gallega, la llamada cunca, un recipiente en forma de cuenco semiesférico, elaborado de cerámica común recubierta de cerámica blanca. Sus usuarios han llegado a celebrar en varios lugares de Galicia la fiesta de Santa Cunca, reivindicando esta forma de beber el vino.

                                                           Una cunca de vino blanco


                                                          La fiesta de la Santa Cunca

Anécdotas ferrolanas alrededor de la taza

En un conocido restaurante de Ferrol hace varios años se solía tomar una taza antes de la comida. En cierta ocasión un usuario perfectamente trajeado derramó una taza de vino blanco de Ribeiro por encima de su ropa. Inmediatamente la dueña del restaurante se dirigió a dicha persona diciéndole: “No  mancha, es solo agua …….. “

En otra conocida taberna de Ferrol tiempo atrás entraron dos amigos a disfrutar del vino blanco. El primero de ellos le dijo al camarero: “Ponga dos tazas”. A continuación el acompañante dijo: “Otras dos tazas para mí”. Y desde entonces este personaje ferrolano fue conocido con el sobrenombre de “El Tazas”.


                                                              Jarra y tazas de Sargadelos

Otra anécdota relacionada con la taza le pasó a un miembro de este Foro con un amigo madrileño en una tasca de Pontedeume, un lugar que solía frecuentar para beber el buen vino blanco. Al amigo le gustaba mucho el vino de Ribeiro, pero no le convencía el continente usado, o sea la cunca. El primero pidió una taza de Ribeiro, y al llegar su turno el madrileño dijo: “Yo quiero una taza en vaso”. Pasado el primer momento de estupor, el camarero le colocó un vaso de cristal y se lo llenó de vino de Ribeiro.

En la cercana localidad de Betanzos son corrientes los centenarios “furanchos”, unos establecimientos a medio camino entre lo público y lo privado, donde se reúne la gente a beber el vino de Ribeiro. Cuando llegan los apreciados vinos de las primeras cosechas del año lo anuncian con una rama de “loureiro” (laurel), para conocimiento de los clientes habituales.


                                                   Un furancho y su rama de loureiro

Los cantos de taberna

En tiempos no muy lejanos, hasta que empezaron a aparecer los letreros  de “Se prohíbe el cante”, muchas tascas y tabernas de Ferrol y de Galicia eran el lugar de reunión de pandillas de amigos que, mientras tomaban unas tazas de vino, se dedicaban a cantar canciones populares, incluso a veces acompañados de algún instrumento musical.


De esa manera se dejaron de oir las canciones de ayer, hoy y siempre: desde Catro vellos mariñeiros hasta Polo río abaixo vai, o desde Para vir a xunto a min hasta Na beira do mar. Sin embargo, pese a la extendida prohibición de cantar en muchas tabernas, en numerosas localidades de toda Galicia se han seguido celebrando Concursos de Cantos de Taberna, recordando esta ancestral costumbre.


Los cantos de taberna en Galicia

Una historia del vino. Crego e monaguillo

En uno de los viajes realizados a Londres, hace ya bastantes años, tuvimos ocasión de conocer a un clérigo orensano, el misionero y Padre Paúl Ernesto Atanes, que ejercía su labor entre la numerosa colonia gallega de la capital inglesa. Al paso de los años el citado clérigo regresó a su tierra, donde recordando sus orígenes fundó una bodega de vinos de la tierra en el Concello de Monterrei.


En memoria de aquel que fue “cocinero antes que fraile”, el cura gallego no quiso olvidarse de su etapa de monaguillo, y de esa forma bautizó al mejor de sus vinos como “Crego e monaguillo”, elaborando una magnífica muestra de vino blanco gallego que hoy podemos ver y saborear en el mercado. Fallecido el padre Ernesto Atanes el año 2017, como no podía ser menos y tal como indica su esquela funeraria, el cadáver del clérigo fue velado entre los barriles de la bodega de A Salgueira que él había fundado y donde se elaboraba el conocido vino, hecho que no fue del agrado de alguna autoridad eclesiástica.

 

 

60 PERSONAJES DE FERROL DE LA ILUSTRACIÓN. EL ALCALDE MAYOR ÁLVAREZ CABALLERO

 

El Alcalde Eugenio Álvarez Caballero

Un personaje relevante de Ferrol de la Ilustración fue el asturiano Eugenio Manuel Álvarez Caballero, Alcalde Mayor de la urbe entre los años 1783 y 1788. Álvarez Caballero nació el 24 de febrero de 1736 en Pedrafita, concello asturiano de Tineo. Miembro de la nobleza, estudió en la Universidad de Oviedo, logrando el grado de Bachiller en Leyes y Cánones el año 1768. El año 1770 ingresó como abogado en la Real Audiencia de Oviedo y el 28 de octubre de 1773 fue nombrado Regidor de Tineo y representante en la Junta General del Principado.

Casado con Josefa Castro Urdiales, el año 1780 Álvarez Caballero fue uno de los fundadores de la Sociedad Económica del Amigos del País de Asturias. Recomendado por el conde de Campomanes, el político asturiano fue nombrado Alcalde Mayor de Ferrol por el rey Carlos III, relevando en el cargo el 15 de abril de 1783 a Pedro Bayón Ruiz, en un momento en que tenían distinta titularidad las jurisdicciones ordinaria y militar de Ferrol, una urbe de nueva planta diseñada al servicio de la Monarquía.


                                                    Linaje de Álvarez Caballero. Asturias

Pedro Bayón Ruiz ocupaba el cargo de Alcalde Mayor desde el año 1777. La protesta de la Alcaldía de Ferrol ante la jurisdicción castrense por el reparto de los fondos de la Junta del Arbitrio del Vino para las necesidades de la villa, que el alcalde creía contrario a los intereses de la población, originó  la negativa de la Alcaldía a pagar la contribución extraordinaria de guerra del año 1780. Este hecho causó el cese  de los regidores de la villa, siendo desterrados de Ferrol el Alcalde Pedro Bayón, el Procurador General y el Diputado del Común, más tarde repuestos en sus cargos.

Nombramiento de Álvarez Caballero como Alcalde Mayor

Archivo Municipal de Ferrol

 Su obra como Alcalde Mayor de Ferrol

Según el Censo de Floridablanca, al ser nombrado Álvarez Caballero Alcalde, Ferrol tenía 25.000 habitantes. Entre los años 1783 y 1788 el regidor se ocupó del gobierno de la urbe en un fructuoso mandato, mostrando sus dotes de organizador y hombre ilustrado, mejorando la administración, fomentando la industria y el comercio y impulsando las obras públicas, mientras elevaba sus escritos (“representaciones”) a las autoridades de Madrid y viajaba varias veces a la capital del Reino.

Un importante asunto que resolvió Álvarez Caballero fue conseguir una utilización justa de los fondos del Arbitrio del Vino, la mayor fuente de recaudación de impuestos de la época, y fuente de fricciones con la jurisdicción militar. Para ello el 5 de junio de 1785 Eugenio Álvarez elevó una representación al rey Carlos III, haciendo una historia de la evolución de Ferrol desde su incorporación a la Corona, pasando de 240 vecinos el año 1741 hasta llegar entonces a casi 25.000 habitantes, después de las “sumptuosas obras que con embidia de otras naciones y como Nona maravilla del mundo se miran ya concluídas”.

 El problema se solucionó por una Real Orden remitida por el ministro Antonio Valdés al alcalde de Ferrol el 6 de Septiembre de 1785. En este documento, comunicado al Capitán General Antonio de Arce para su conocimiento, se dictaban normas para distribuir los fondos del Arbitrio del Vino. Aunque no se había terminado la construcción de la iglesia de San Julián, se aumentaban los fondos para pagar los sueldos de los funcionarios municipales y para rematar las obras del muelle de la población, la Casa Consistorial, la Cárcel municipal, las fuentes de aguas y otras en el orden que se determinase.

Escuela de Gramática, luego Casa Consistorial

En el ámbito administrativo Eugenio Álvarez, en octubre de 1785 un expediente acotaba a la jurisdicción de las villas de Ferrol y A Graña, fijando los límites con las parroquias vecinas de Caranza, Vilar, Serantes, San Xurxo y Doniños. En el terreno de la administración de justicia, una resolución de septiembre de 1784 regulaba las causas que correspondían al juzgado ordinario de Ferrol. En el terreno económico  por la Real Cédula de 25 de octubre de 1785 obtuvo la ampliación de la jurisdicción económica de la villa, abarcando desde la ría de Ferrol hasta los límites de Viveiro, consiguiendo así el control de las fábricas e instalaciones industriales del término.

En el ámbito religioso, el alcalde Álvarez Caballero elevó una representación el 30 de junio de 1785, escribiendo que “llegó Ferrol, con gloria de la nación, y pasmo de quantos lo adbierten, á ser el mayor Pueblo de Galicia”, disponiendo tan solo de una iglesia parroquial, un convento de frailes franciscanos y un templo castrense. Por ello Eugenio Álvarez pidió el traslado a Ferrol de “la Yglesia Colegial de Cabeyro y del Conbento de Padres Terceros de Montefaro”, peticiones que no fueron atendidas por el Rey.

Eugenio Álvarez democratizó el funcionamiento del Concello poniendo orden en los asuntos públicos de la villa, restableciendo el derecho de los vecinos de reunirse en el pórtico de la iglesia parroquial para elegir a los procuradores y comisarios, y pidiendo a la Audiencia de Galicia el nombramiento de regidores trienales, petición concedida entrado el año 1788, cuando Álvarez Caballero ya había dejado el cargo.

En el terreno de las obras públicas, su breve mandato como alcalde fue muy fructífero, especialmente por la buena sintonía mantenida con el Teniente Coronel del Ejército, el sevillano Dionisio Sánchez de Aguilera. Con Álvarez Caballero se remató la obra del nuevo Hospital de Caridad, construido por iniciativa de Sánchez de Aguilera e inaugurado el 1 de Marzo de 1786.

 

Placa de la fuente de San Roque

En este período también se llevaron a cabo las obras de la Escuela de Gramática, que pronto sería Casa Consistorial, en el Cantón de las Delicias; la fuente de San Roque en el campo de esta capilla; el Matadero y el Secadero de Pieles en el barrio de Esteiro; y la Carnicería pública en Ferrol Vello, las tres últimas obras desaparecidas, por citar las más importantes.

Durante su mandato, la Marina construyó a partir del año 1784 la Alameda y sus jardines, la primera de estas características en Galicia, sirviendo de unión de los barrios de la ciudad y de separación de los espacios civiles y militares de la urbe. Frente a la Puerta del Dique, el año 1787 la Marina levantó la monumental Fuente de la Fama, donde aparece una talla del escudo de Ferrol con la misma categoría que los blasones de Galicia y de España, como muestra de las buenas relaciones del alcalde con la Armada, dando carácter oficial a la piedra de armas de la ciudad.

Matadero y Secadero de pieles

Como buen ilustrado, otra de sus preocupaciones fue el fomento del comercio por vía marítima. El 13 de octubre de 1784 el alcalde Eugenio Álvarez pidió la habilitación del puerto de Ferrol para el libre comercio con América, más tarde reiterada por los comerciantes Juan Lambeye, Ventura Taxonera y Antonio de Anido el 7 de mayo de 1788, elevada con un otro escrito del propio Concello de Ferrol, petición que sería concedida por una Real Orden de 27 de mayo de 1802.

En otra representación de 4 de noviembre de 1786, Álvarez Caballero pidió por primera vez el título de ciudad para Ferrol, adelantándose 72 años a la concesión que haría el año 1858 la reina Isabel II, escribiendo de Ferrol que “es una villa que de justicia clama por el nombre de ciudad, capital del único Departamento del Océano y la mayor población del vasto reino de Galicia”.

Igualmente, una vez rematada la nueva iglesia parroquial de San Julián, en la sesión municipal del 5 de enero de 1786 se acordó que “anualmente se celebre la Función con Voto del Glorioso San Julián, como Patrono de esta villa en el día 7 del presente mes”, determinando que “se publique por bando a voz de pregonero”. De esta manera se empezó a celebrar esta festividad religiosa por el Ayuntamiento, que  incluía la iluminación de la fachada de San Julián y los fuegos de artificio.

   

                                                                          San Julián. Patrón de Ferrol

Sin embargo, su proyecto más ambicioso para Ferrol, que habría cambiado el aspecto da urbe, e incluso su historia, no se llegó a realizar por razones presupuestarias. Se trataba de convertir la entonces plaza de Dolores (hoy de Amboage) en una Plaza Mayor porticada, acogiendo la Casa Consistorial, la Cárcel, la Audiencia Pública y la Aduana. Muchas otras cosas se podrían escribir del buen hacer de Álvarez Caballero en Ferrol, labor que no pasó desapercibida al Real y Supremo Consejo de Castilla, que lo llamó el año 1790 a la Corte de Madrid.

 Su destino y muerte en Madrid

El año 1790 Álvarez Caballero fue nombrado Oidor de la Real Cancillería de Valladolid y el año 1792 alcalde de la Real Casa y Corte de Madrid, ingresando el año 1794 en la Orden de Santiago. El año 1798 fue designado fiscal del Consejo Supremo de las Órdenes Militares y el año 1807 ministro del Consejo Real de Carlos IV. Pronto fue nombrado miembro del Tribunal que en el llamado “proceso de El Escorial” juzgó una conspiración contra el rey Carlos IV. La complejidad del caso y los sinsabores producidos por el juicio causaron su pronto fallecimiento el 31 de enero de 1808. 

El recuerdo de Álvarez Caballero en Ferrol

Años más tarde, cuando se llevó a cabo en Ferrol el “rompimiento de calles”, o sea la construcción en dirección norte-sur de las calles transversales que “rompían” las principales, se puso a la calle actual de Concepción Arenal el nombre de Traviesa de San Eugenio, en recuerdo del alcalde Eugenio Álvarez Caballero. Perdido hoy ese nombre, al igual que se perdió su retrato de la antigua Casa Consistorial, no queda recuerdo alguno en Ferrol del que seguramente fue el mejor alcalde de Ferrol. 

JULIA UCEDA, UNA SEVILLANA EN EL VALLE DE SERANTES

Acaba de fallecer José Caballero Bonald, escritor perteneciente a la Generación de 1950. A esa generación pertenece la poetisa Julia Uceda Valiente, nacida en Sevilla en octubre de 1925. Licenciada en Filosofía y Letras en su ciudad natal, fue profesora de las Universidades de Cádiz y Sevilla. El año 1965 dio clases en la Universidad de Michigan, el año 1973 en la Universidad de Dublín y el año 1976 estableció su domicilio en el valle ferrolano de Serantes. El año 2017 enviudó del médico psiquiatra Rafael González Palacios.


                                                                   Julia Uceda

Hija Adoptiva de Ferrol el año 2008 e Hija Predilecta de Andalucía el año 2005, fue galardonada con varios importantes premios de poesía. Publicó más de una docena de libros de poemas y de ensayo, desde el primero el año 1959; entre ellos se encuentran “Viejas voces secretas en la noche”, “Poesía” y “Conversaciones entre la memoria y el sueño”, obras editadas en Ferrol por la Sociedad de Cultura Valle Inclán.