86. GALERÍA DE POETAS OLVIDADOS. LOS TRES MANUELES DE FERROL

 

Manuel Comellas, Manuel Barbeito y Manuel Masdías fueron tres personajes del mundo literario gallego que vivieron en Ferrol a caballo de los siglos  XIX y XX. Los tres fueron escritores, poetas y colaboradores de prensa; dos de ellos nacieron en Ferrol y el tercero era natural de Irixoa, pero vivió en Ferrol desde los 18 años. Estos tres personajes se encuentran hoy olvidados de forma vergonzosa en esta ciudad de negligentes concejales e intrépidos periodistas. 

Manuel Comellas Coimbra, escritor en gallego y castellano, de antecedentes familiares catalanes, nació el 30 de abril de 1853 en la calle Sánchez Barcáiztegui de Ferrol. Tras pasar diez años en el seminario, a partir del año 1873 estudió Magisterio y Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago. Por su dedicación a la enseñanza, está considerado como el maestro de varias generaciones de estudiantes ferrolanos.

  

Manuel Comellas y su obra Pilara

El año 1879 Manuel Comellas comenzó a trabajar como profesor en el colegio “Sagrado Corazón de Jesús” de Ferrol, adquiriéndolo, dirigiéndolo y dándole su nombre el año 1883. Defensor de ideas renovadoras en la enseñanza, procuró la máxima apertura a la sociedad de su colegio, donde, entre otros, fue profesor de Francisco Franco y Carballo Calero.

Comellas Coimbra fue cofundador con José María Albizanda el año 1878 del periódico local “El Correo Gallego”, del que luego fue director; colaboró en “Libertad” de Serantes, “A Nosa Terra” de A Coruña y “El Heraldo Gallego” de Ourense. Publicó en el “Almanaque de Ferrol para 1908” el trabajo ¿ Ferrol, el Ferrol o El Ferrol ¿, estudiando las diversas hipótesis del origen del nombre de la urbe ferrolana.

Como escritor Manuel Comellas estuvo integrado dentro del Rexurdimento gallego. Estrenó con éxito en el Teatro Jofre en agosto de 1919 la obra Pilara ou Grandezas d´os humildes, una pieza dramática en prosa de carácter social, condenando el caciquismo. Dirigida por Xaime Quintanilla, fue publicada por El Correo Gallego de Ferrol el año 1920. Por encargo de Irmandades da Fala estrenó el drama Redención por amor.  

Su polifacética obra continuó con una serie de variados poemas, que nunca fueron publicados de forma conjunta. Los poemas Oda a Casto Méndez Núñez, A María Pita y Nosa nai Galicia fueron premiados en los Juegos Florales de A Coruña y O Cristo de Candás y Doce cantares galegos fueron premiados por el Círculo Católico de Ferrol.

Manuel Comellas fue un activo militante católico, condecorado el año 1901  por el papa León XIII. Secretario del “Círculo Católico de Obreros” ferrolano, el año 1912 publicó la obra Escuelas parroquiales gratuitas y el año 1920 su trabajo Catecismo social según la encíclica Rerum Novarum.

Casado el año 1876 con la italiana Matilde Ruiz Grossi tuvo dos hijos varones y dos mujeres, viviendo en una hacienda de Val de Mandía. Aficionado a la botánica se dedicó al cultivo de árboles y plantas exóticas, falleciendo el 3 de Junio de 1925, asistiendo a su entierro Alfonso R. Castelao, Otero Pedrayo y Carballo Calero.

Placa recuerdo de Manuel Comellas

En la fachada de su casa natal se colocó el año 1929 una lápida, obra del escultor López Mirás, con el busto del profesor ferrolano y una leyenda con la semblanza de su vida. El año 1950 el Ayuntamiento ferrolano puso su nombre a una calle de Ferrol Vello. Publicó su biografía el historiador Guillermo Llorca en su obra Ferrolanos.

Manuel Barbeito Herrera, escritor y periodista nació en la calle Magdalena de Ferrol en noviembre de 1885. Estudió en su ciudad natal inició su carrera periodística en el “Diario Ferrolano” el año 1907, siendo su director Wenceslao Fernández Flórez, con el que mantuvo una estrecha amistad. Continuó su carrera en la capital coruñesa, prolongada hasta el año 1922, escribiendo de forma sucesiva en los periódicos “El Ideal Gallego”, “El Noroeste” y su sucesor “El Orzán”, así como en  la revista “Marineda”.

Desde joven cultivó la poesía en lengua castellana, publicando De mi viejo solar, subtitulado Rimas sentimentales, el año 1907 en la imprenta del Diario Ferrolano, con prólogo de Fernández Flórez. En A Coruña, el año 1917 publicó Y el bufón reía, editado año 1917 por la imprenta El Noroeste y la obra teatral De cinco a siete, editada por la Biblioteca de Marineda.  

 

Manuel Barbeito y su obra De mi viejo solar

Manuel Barbeito fue premiado por su obra poética en los Juegos Florales de Santiago de Compostela del año 1918 y en los Juegos Florales de A Coruña del año 1920. Publicó diversas composiciones en la revista coruñesa “Marineda”, de la que fue redactor hasta su trasladó a Madrid.

El año 1922 Barbeito Herrera se trasladó a Madrid donde trabajó en varios medios de comunicación, regresando a Galicia en agosto de 1946 como director del periódico coruñés “La Voz de Galicia”, que llevaba casi un año sin dirección. Considerado como afecto al Régimen de Franco, su trabajo estuvo sometido a diversas tensiones y problemas, tanto con políticos como con redactores del periódico. En mayo de 1948 cesó como director de “La Voz de Galicia”. Entre las variadas opiniones sobre la causa de su fulminante cese el escritor Xosé Ramón Pousa lo achacó a un comentario del propio periodista sobre el elevado coste de cada atún que pescaba desde el yate Azor el general Franco, amigo de juventud de Barbeito Herrera.   

De vuelta a Madrid Manuel Barbeito pasó una larga etapa como redactor e informador municipal en “La Hoja del Lunes”. El año 1956 recibió el Premio de periodismo Rodríguez Santamaría y el año 1957 recibió un homenaje conjunto por sus cincuenta años de profesión, por parte de la Asociación de Prensa de la capital y del Centro Gallego de Madrid. Falleció el año 1968 en Madrid.

De gran interés para Ferrol fue su conferencia “La ciudad de los poetas y de las novias del amor ausente”, impartida en el Centro Gallego de Madrid en junio de 1958 y publicada el año 1999 en la obra de Ricardo Nores Ferrol de ayer, donde describe con un fluido y barroco estilo los lugares más característicos de Ferrol.

La intensa actividad periodística de Manuel Barbeito fue reseñada en diversas ocasiones por Germán Castro. Su recuerdo en Ferrol pervive en una calle del barrio del Bertón, que lleva el nombre de Camino de Barbeito, recordando el lugar donde se levantaba la finca de su nombre, donde pasó parte de su juventud.

Manuel Masdías Sánchez nació el 2 de enero de 1900 en Churío, localidad del concello de Irixoa. Huérfano de padre y madre a los 11 años de edad, se educó e hizo el bachillerato en A Coruña. Alumno precoz terminó muy joven la carrera de Maestro Nacional y posteriormente la de Filosofía y Letras. Con 15 años empezó a colaborar en el periódico coruñés El Ideal Gallego y a esa misma edad escribió su primer libro de poesías que tituló “Insignificancias”.


Manuel Masdías y su obra Poesías

A los 18 años se trasladó con Luis Dequidt a Ferrol, fundando ambos el colegio Dequidt en el Cantón de Molíns. Casado en mayo de 1923 con la ferrolana Rosa Quintela Dobarro, fundó el año 1940 la academia Masdías en la calle del Sol. En su larga vida profesional, ejerció la docencia con gran competencia en los colegios Tirso de Molina, Rapariz y Virgen del Rosario e Instituto de Enseñanza Media, cifrándose en más de 25.000 sus alumnos, pertenecientes a tres generaciones, trabajando hasta su muerte el año 1971.

Dentro de la dilatada obra cultural de Masdías Sánchez, incluyendo su labor como Vicepresidente del  Real Coro Toxos e Froles y bibliotecario del Círculo Mercantil e Industrial, están sus colaboraciones en la prensa, desde “El Ideal Gallego” (donde comenzó a escribir el año 1915 con 15 años) y “Democracia” hasta “El Departamento” y “El Correo Gallego”.

Como poeta, además de su primera obra de juventud titulada Insignificancias, publicó el año 1951 Cúmulos, una selección de sus poemas. Autor prolífico, llevó a cabo numerosas composiciones con destino a las Rondallas de las Pepitas, entre otras el vals Sueños de Amor (año 1920), la canción Ritmos nocturnos (año 1924), la danza Pobrecitos pescadores (año 1935) y los valses Añoranzas (año 1944) y Requiebro (año 1964).

Además de letrista de las rondallas, Manuel Masdías dejó una abundante obra poética dedicada a Ferrol, su ciudad de acogida. Composiciones, normalmente escritas en castellano, dedicadas a Concepción Arenal, al crucero de Canido, al barrio de Esteiro, a los pescadores de la ría o a la mujer ferrolana, alternan con otras de tema religioso. Destaca su letra del año 1931 para Villa Honrosa. Himno de Ferrol, con música de Ángel Oliver, en la que no faltan las alusiones al sol, que siempre está presente en las canciones ferrolanas.

Ferrol, hermosa ciudad

de tanta beldad que la envidia el sol ……

Hermosa ciudad …… Honor a Ferrol …….

Yo quiero cantar tu gran hermosura

en un ancho rayo …… un rayo de sol.

 


                                                                Himno a Ferrol. Año 1927

Como autor teatral escribió Villa Honrosa, un trabajo en honor de Ferrol, y la zarzuela La hora feliz, con música de Ángel Oliver, estrenadas los años 1927 y 1928 en el Teatro Renacimiento. Otras obras teatrales de Manuel Masdías fueron Abnegación, El expreso Ferrol-Gijón o Los sueños, sueños son, y la farsa cómica Un negocio colosal o El Ferrol hoy anda mal, estrenadas en el Teatro Jofre entre los años 1933 y 1936. Igualmente escribió la zarzuela de costumbres gallegas A-y-alma d´o Agro.

Manuel Masdías Sánchez fue objeto de un merecido un homenaje popular celebrado en el Cine Capitol el año 1968 al cumplir sus bodas de oro con la enseñanza, concediéndosele la medalla al Trabajo a título póstumo el año 1972. Muchos antiguos alumnos suyos le acompañaron en su entierro el 12 de enero de 1971 en el cementerio de Catabois. Llevan su nombre un colegio público del barrio de Caranza de Ferrol, una calle del Alto del Castaño en Narón, y un premio de poesía de la Sociedad Artística Ferrolana.

 

Historia de España. El recuerdo de un personaje ferrolano en Madrid

En pleno centro de Madrid, en la calle Tetuán junto a la Puerta del Sol, se encuentra Casa Labra, restaurante y bar famoso por sus tapas de bacalao rebozado (“soldaditos de Pavía”), pero históricamente conocido por ser el lugar donde el ferrolano Pablo Iglesias Posse fundó de forma clandestina el 2 de mayo de 1879 el Partido Socialista Obrero Español, aunque el nombre del político ferrolano no conste en la placa colocada en la fachada de Casa Labra, en recuerdo del centenario de dicha fundación,

 

Casa Labra. Placa de recuerdo de la fundación del P.S.O.E.

 


Reaturante Casa Labra. Madrid

 

Historia local. El conjunto musical de los “Cinco Platinos”

En la década de los años mil novecientos sesenta se celebraba en la ciudad el programa “Camino de la Fama”, dirigido en Radio Ferrol por el locutor Benito Vázquez. Un conjunto musical ferrolano que se puso entonces de moda y que siguió actuando durante varios años con éxito fue el conocido como los “Cinco Platinos”, formado por una mujer y cuatro varones de progenie ferrolana. No se dan sus nombres por tratarse de personajes conocidos de la ciudad, que muchos lectores reconocerán.

Los Cinco Platinos en Radio Ferrol

 

85. PEATONALIZACIÓN Y REURBANIZACIÓN DE FERROL. LA CALLE DE LA IGLESIA

 


Actualmente existe en las ciudades una tendencia a la peatonalización y la reurbanización de los centros urbanos, en muchos casos prohibiendo y en otros restringiendo la circulación de automóviles particulares. Estas zonas peatonales y reurbanizadas suelen estar situadas en los centros históricos y en las áreas comerciales.

Desde hace tiempo se vienen estudiando los beneficios medioambientales, económicos e incluso turísticos de estas modernas tendencias, especialmente en las ciudades europeas. En las ciudades gallegas ha tenido cierto éxito esta medida en ciudades con un centro histórico consolidado con el paso del tiempo. En este sentido se apunta la buena acogida en las ciudades de Pontevedra y Santiago, mientras que en otros casos como Ferrol no se puede decir lo mismo.    

La peatonalización de Ferrol

La cuadrícula central de Ferrol, el barrio ilustrado de la Magdalena, desde hace años ha estado sometida a un proceso de peatonalización, que, en principio, solo abarcaba la calle Real y las calles Galiano y Dolores, entre las plazas de España y de Amboage. Este proceso, suficiente y sensato, se extendió más tarde, de manera bastante menos acertada y más errática a otras calles como Magdalena y María, incluso cambiando las direcciones de circulación.

Terraza. Calle Real de Ferrol

Con independencia del posible interés y ventajas de las medidas tomadas, se produjo una indeseable proliferación de terrazas de cafeterías ocupando un amplio espacio de calles y plazas y un aumento del aparcamiento de numerosos vehículos de reparto de paquetería, haciendo totalmente incómodo el paso de los peatones y a veces imposibilitando el acceso de los vehículos de urgencia (ambulancias, policía, bomberos, etc).

Los responsables municipales, por el bien de los vecinos y el comercio, tendrían que dar ciertas facilidades al acceso de vehículos al centro de Ferrol. Además de las personas que aquí trabajan y hacen sus compras, los ciudadanos (as) de Caranza, Inferniño y Ultramar, necesitan el coche para trasladarse al centro de la ciudad, donde apenas hay aparcamientos disuasorios, los aparcamientos públicos no están regulados y los escasos aparcamientos privados son caros, obsoletos y de plazas pequeñas, además de disponer de un mal servicio de autobuses urbanos.  

 

En resumen, Ferrol precisa más peatones y menos calles peatonales.

 

Los orígenes de la calle de la Iglesia

Hasta mediados del siglo XIX la calle de la Iglesia tenía este nombre, debido a la primitiva iglesia parroquial de Ferrol, desde su inicio en la Cuesta de Mella hasta su llegada al cruce con la calle de la Tierra. Desde aquí y hasta la plaza del Callao, en aquella época se la conocía como calle de San Simón. Más tarde la calle de la Iglesia se prolongó hasta su unión con la plaza de España, con el nombre de calle Rochel (a qué se debe este nombre de Rochel ¿).

En la acera de la parte norte de la calle de la Iglesia al paso del tiempo se edificaron numerosas viviendas, mientras que en su parte sur se fueron levantando a lo largo de los años la Pescadería, el Mercado Municipal, la nueva iglesia de San Julián, el Teatro Jofre, los desaparecidos teatros Circo y New England, el edificio regionalista de Correos y el clasicista de la Cárcel, el cine Callao y el convento de la Enseñanza. 

Teatro New England. Antiguo Mercado

La prevista reurbanización de la calle de la Iglesia

La calle de la Iglesia, aparte de disponer de dos de los escasos aparcamientos privados que todavía quedan en Ferrol, es una calle de frecuente utilización para efectuar la compra en los mercados, para la salida de vehículos de la ciudad y para la circulación del escaso y poco coordinado transporte público, disponiendo hasta ahora de unas 125 plazas de aparcamiento para vehículos en superficie.

En los actuales momentos de estupidemia de este país la última ocurrencia de los responsables del actual Ayuntamiento de Ferrol, actuando con la prepotencia que les caracteriza, es la preparación de lo que llaman un plan de reurbanización de la céntrica calle de la Iglesia, dando la impresión de que operan como siempre a base de hechos consumados.

Sin negar la necesidad de actuar sobre el estado de deterioro que muestra la calle de la Iglesia, como muchas otras calles de la ciudad, hasta ahora tan solo la activa Asociación de Vecinos A Magdalena parece haber reaccionado ante este nueva actuación municipal, pidiendo que se definan las acciones y medidas que se van a tomar con esta prevista “reurbanización”. 


Tilos holandeses. Plaza de Armas

Es importante la decisión a tomar con respecto a las especies arbóreas que se van a plantar en la calle de la Iglesia. Tras el llamativo fracaso de la nueva plaza de Armas, donde se plantaron tilos holandeses de hoja caduca en una ciudad que parece no conocer lo que es la poda anual, veremos que sorpresa nos reservan el Concello para la calle de la Iglesia. Es de esperar que en el caso de que coloquen árboles de hoja perenne, no sean precisamente camelios como los de la calle Dolores, cuyas flores tiradas en el suelo originan peligrosas caídas a todes (paseantes y paseantas) de Ferrol.

Teatro Jofre versus Dique de San Julián

Todos hemos asistido en alguna ocasión a un concierto de una banda de música en algún teatro preparado al efecto. Sentados en nuestra butaca de la planta baja hemos escuchado los compases de una orquesta situada en el escenario, normalmente colocado más alto que el patio de butacas. El teatro Jofre puede ser un buen referente de la celebración de un concierto de estas características.

Teatro Jofre. Patio de butacas

El Foro de Amigos de Ferrol (F.A.F.) propone la celebración del mismo concierto musical en el cercano dique de San Julián. En esta ocasión los espectadores estarían colocados en la parte alta del dique, sentados en sus gradas ascendentes, mientras escuchan un concierto de la Banda de Infantería de Marina situada en la parte baja, el plan del dique. Un buen oído musical podría hacer una comparación de las audiciones de ambos escenarios.

Gradas del Dique de San Julián

 

A Tenencia. Revista de Estudios Locales

En una comarca como Ferrolterra, donde no abundan las publicaciones de estudios locales, cumple señalar que se acaba de presentar el número 7 de A Tenencia, revista cultural editada por la Agrupación Instructiva de Redes y Caamouco, una publicación que supera las 500 páginas, elaborada con papel de buena calidad y magníficas ilustraciones.

       


                                                           Revista A Tenencia. Año 2021

En la publicación se tratan diferentes aspectos de la historia local, temas musicales y marineros, los diveros edificios escolares, los ayuntamientos constitucionales de las villas de Redes y  Caamouco, que estuvieron vigentes en determinadas etapas del siglo XIX. Termina la revista con una serie de biografías de personajes históricos naturales de la zona, desde Vasco de Chanteiro, que participó en la batalla de Pavía del siglo XVI, hasta el almirante Jaime Díaz Deus, miembro de la Armada el siglo XX. En resumen, una publicación interesante y de notable presentación. En este aspecto veamos si se entera la ciudad de Ferrol.

 

LA MEJOR DEFINICIÓN DEL TELÉFONO MÓVIL

EL MÓVIL ES UN ANIMAL DE COMPAÑÍA QUE NOS SEPARA DEL MUNDO REAL

 

84 AZULEJOS DE FERROLTERRA. TEATRO RENACIMIENTO, CHALET DE ANTÓN, PAZO LIBUNCA. LA REVISTA CULTURAL OLAFERROL

 

El Foro de Amigos de Ferrol (F.A.F.) quiere dar  a conocer el uso de azulejos y mosaicos, materiales poco tradicionales en la arquitectura gallega, en los edificios de Ferrol y comarca. Se trata de piezas alfareras decoradas en diversos colores, empleadas como elementos decorativos y para el revestimiento de superficies interiores y exteriores.

Estos materiales entraron en España el siglo VII a través del pueblo musulmán, extendiéndose a continuación por Europa. Su posterior difusión en España tuvo como focos especiales los talleres cerámicos existentes en Manises, Sevilla, Paterna y Talavera de la Reina.

El teatro Renacimiento

El teatro Renacimiento, popularmente conocido como teatro Rena, se construyó en Ferrol el año 1919, como consta en la cartela que remata su fachada, levantándose en el mismo solar que anteriormente ocupaba el Teatro Romea. Se trata de una obra del arquitecto Eduardo Rodríguez-Losada, estando considerado como un edificio dentro del Eclecticismo con importantes influencias de otros estilos, entre ellos el Modernismo.

 

  

Teatro Rena. Fachada actual. Mosaico decorativo

Destruido por un incendio el año 1991, el teatro Rena hoy se encuentra incluido dentro del Plan Especial de Protección y Rehabilitación (PEPRI) del barrio de la Magdalena, estando protegido como edifico singular desde el año 2010. Propiedad de una empresa constructora privada, se ha pensado en diversas soluciones para su rehabilitación, siendo la más reciente la interesante propuesta de conversión del derruido edificio en una biblioteca infantil, para uso de los abundantes colegios y escuelas de sus cercanías.

 

Teatro Rena. Cartela y mosaico de la fachada

Hoy en día la destrozada estructura del Teatro Rena que todavía queda en pie muestra, como detalle poco corriente en la arquitectura gallega, la presencia de una obra de azulejos. Se trata de un alicatado neorenacentista con adornos de personajes mitológicos de atlantes y grutescos, de cierto sabor andaluz, predominando los tonos amarillos, azules y blancos, tanto en su fachada como en el derruido vestíbulo.

El Chalet de Antón

No es este el único caso de empleo de azulejos en la decoración de los edificios de Ferrol. Es el caso del llamado Chalet de Antón, en su día residencia del que fue alcalde de Ferrol Emilio Antón y hoy sede del Colegio de las Discípulas de Jesús. Se trata de una conocida obra de estilo modernista del arquitecto Rodolfo Ucha, levantada el año 1920, que se mantiene en perfecto estado de conservación hoy en día, aunque con el añadido que se le hizo el año 1960 de una discutida planta alta.

Dentro del patio de entrada al edifico que da frente a la calle Emilio Antón, debajo de la vistosa escalinata de acceso, se levanta un precioso banco con un atractivo zócalo, ambos adornados de azulejería multicolor de tipo sevillano, mientras que el propio patio se encuentra centrado por una elegante fuente también decorada de azulejos del mismo tenor, en recuerdo de la familia andaluza de su esposa. Como en el caso del teatro Renacimiento predominan los tonos azules y amarillos, siendo los motivos decorativos de carácter geométrico.

                                   

                                         Chalet de Antón. Banco de la escalinata

 

Chalet de Antón. Fuente del patio exterior


Pazo Libunca de Narón

Dentro del municipio de Narón se levanta un singular edificio, el Pazo Libunca, construido el año 1922 en estilo colonial con detalles modernistas, siendo en principio la residencia particular de la ferrolana familia Montenegro y después convertido en establecimiento de hostelería. 

El Pazo Libunca posee una abundante decoración de azulejos, en este caso de procedencia de la escuela talaverana, tanto en el interior del edificio, con una serie de zócalos de variados recursos decorativos en el vestíbulo, la recepción y los diferentes tramos de escaleras, así como en la fuentes y el estanque situados en los jardines del exterior del edificio.

  

Pazo Libunca. Fuente y estanque

  

Pazo Libunca. Vestíbulo de recepción

 El Reloj de Sol de la calle Magdalena

 En el balcón de una vivienda de la ferrolana calle Magdalena se puede ver un reloj de sol de sencillo diseño, elaborado a base de azulejos coloreados. Se encuentra, colocado como simple elemento decorativo, sin funcionalidad, en un balcón a donde apenas llega el sol por encontrarse orientado hacia el norte.


                                                                          Reloj de sol. Calle Magdalena


                                                                    La revista cultural Olaferrol

 Es evidente que hoy en día la prensa escrita, tanto la editada en la ciudad como la que llega de fuera, ha sufrido una bajada de su contenido, tanto cuantitativo como cualitativo. Por su parte la prensa digital local no ha llegado a cubrir sus expectativas de información, sea “Galicia Ártabra Digital” y “Ferrol 360” como la edición de “Quincemil” dedicada a Ferrolterra.

Dado también que la información del Ayuntamiento ferrolano referente a la difusión cultural sigue una línea descendente, es de agradecer la presencia de una publicación como “OlaFerrol”, dirigida por Carlos Barcón, que trata de llenar este vacío aunque últimamente no tiene una periodicidad constante y carece de ilustraciones, además de una discutible prioridad de sus noticias culturales.


                                                                         Revista “Olaferrol”

Dada la especial idoneidad de su director, Carlos Barcón, miembro de la Real Academia de Bellas Artes, y dado su cargo en la Sociedad Artística Ferrolana (S.A.F)., sería de especial interés que la revista publicase el inventario artístico de esta entidad ferrolana, mostrando así el camino para que muchas entidades ferrolanas, comenzando por el Concello, seguido de las numerosas asociaciones culturales hiciesen lo mismo con sus fondos pictóricos.

De esta manera y ante la carencia de ese necesario Museo de Pintura en la Ciudad Ensimismada, los ferrolanos al menos podrían conocer la riqueza, tanto cualitativa como cuantitativa, de la pintura ferrolana.

 

 

 

83 UN PERSONAJE DE FERROL: FRANCISCO SUÁREZ. LA TOPONIMIA LOCAL

 

Un personaje de gran interés en el Ferrol del siglo XIX fue Francisco Suárez García, hijo del procurador Antonio Suárez y de María García. Nacido en la calle de la Iglesia el 31 de marzo de 1827, fue periodista, escritor, alcalde de Ferrol y Diputado a Cortes en la Primera República. Ingresó en el Cuerpo de Pilotos de la Armada, embarcando el año 1845 en la fragata Perla. Al disolverse el Cuerpo de Pilotos el año 1848, la fragata Perla navegaba por el Río de la Plata, desembarcando Francisco Suárez en Montevideo, empleándose en la empresa comercial Gradin.

Pronto se trasladó a Corrientes en Argentina, donde el año 1854 Suárez García publicó el libro “Poesías Sagradas”, dedicado al general Juan Pujol, gobernador de la provincia argentina de Corrientes, que le nombró alcalde de la localidad de Goya y lo situó al frente de la Comisión de Colonización, ocupándose de facilitar el trabajo de los emigrantes españoles.

                                                      Retrato de Francisco Suárez

A partir del año 1855 se dedicó al periodismo, como redactor del Diario de Corrientes, La Opinión y El Comercio, ejerciendo diferentes cargos públicos en varios departamentos económicos argentinos. El año 1857 Francisco Suárez fue nombrado Director de Instrucción Pública de la República Argentina, escribiendo el libro “Tratado de Puntuación y Ortografía”, obra de uso obligatorio en las escuelas argentinas. Después de acceder el año 1858 a la Secretaría de Gobierno del Presidente Justo José de Urquiza, fue nombrado  secretario de la Legación Argentina en París, regresando el año 1860 a Ferrol.

A su llegada convalidó en la Escuela Normal de Santiago los estudios realizados antes del viaje a Argentina, estableciendo en Ferrol una academia de enseñanza. El año 1861 publicó la novela “Los guaraníes” o “La Cruz milagrosa”, recuerdo de su estancia en el Río de la Plata. El año 1862 publicó en el Álbum de la Caridad coruñés el poema “Dios y tú”. El año 1863 publicó la novela “Los Demócratas” o “El Ángel de la Libertad” y el año 1866 la obra dramática “El honor español”. El año 1867 adquirió la imprenta de Nicasio Taxonera, que pasó llevar su nombre. En la imprenta se editó el diario El Eco Ferrolano que Francisco Suárez dirigió hasta el año 1873.  


                                           Necrología. Santiago de la Iglesia. Año 1900

Francisco Suárez militó en el republicanismo federal, siendo el primer  presidente del Comité del Partido Republicano en Ferrol. En octubre de 1868, al iniciarse el sexenio revolucionario tras el pronunciamiento contra la monarquía por parte de la Armada, fue nombrado alcalde de la ciudad. Como alcalde tomó varias medidas, tales como la abolición del sistema de quintas para el servicio militar o la institución del matrimonio civil.

Su rechazo de la Constitución española del año 1869 trajo consigo la destitución por parte del Gobierno Civil de la Corporación municipal que presidía. Durante ese período fue de gran importancia la creación por parte de Francisco Suárez de una Cooperativa progresista en apoyo de los obreros de la Maestranza, muchos de ellos despedidos por su rechazo a dicha Constitución. En septiembre de 1871 fundó el semanario El Trabajo, subtitulado Órgano de la Asociación de Trabajadores de Ferrol.

El año 1869 comenzó su evolución hacia la francmasonería, primero integrado en la logia herculina con el nombre simbólico de Silvio y más tarde en la logia La luz de Fisterre, posiblemente fundada en Ferrol por el propio Francisco Suárez. Mientras tanto, el año 1872 el político ferrolano fue nombrado Presidente de la Junta Revolucionaria formada con motivo de la sublevación armada del brigadier Bartolomé Pozas, que proclamó la República Federal en octubre de ese año. El sometimiento de los sublevados por el general Sánchez Bregua, obligó a Francisco Suárez a huir a Madrid, donde estuvo presente en la proclamación de la I República en febrero de 1873.










El Eco Ferrolano. Año 1866





Tras la correspondiente amnistía volvió a Ferrol, siendo elegido en junio del año 1873 diputado en Cortes, militando en el ala izquierda del partido republicano. En junio de 1875 volvió a poner en marcha su imprenta ferrolana de la calle Sinforiano López. Tras la Restauración monárquica, fue desterrado de Ferrol en agosto de 1875, primero a Oporto y  luego a París, donde tras diversos contactos con Salmerón y Ruiz Zorrilla, el año 1877 refundó un partido republicano de carácter radical.

De regreso a Ferrol en febrero de 1877 tuvo un importante protagonismo en la vida cultural y política de la ciudad. El año 1879 fue uno de los fundadores del primer Ateneo ferrolano y el año 1884 fue nombrado vicepresidente de la Comisión de Reformas Sociales de Ferrol. El año 1885 fundó el periódico La Democracia, que dirigió hasta el año 1896. Ese año 1895 estalló un grave conflicto social en Ferrol dada la noticia que el crucero Infanta Elena sería reparado en Bilbao; con ese motivo Francisco Suárez y los miembros de la Junta de Defensa de los Intereses de Ferrol ingresaron en la cárcel.

Ediciones antiguas (año 1900) y modernas (año 2000) de Grandal y Los Invasores

El año 1897 se publicaron las dos obras que le dieron mayor fama: “Los invasores” (que había sido editado por entregas varios años antes) y “Grandal”, su novela más popular. La primera de ellas trata de la batalla de Brión del año 1800 contra los ingleses, un tema que fue tratado por numerosos escritores, desde Nicolás Fort a Miguel Ángel Fernández. La segunda de las obras (que también había sido editada en fascículos) trata sobre un mítico personaje ferrolano, trabajador de los astilleros y natural de Serantes, que se caracterizaba por su fuerza hercúlea.

Francisco Suárez García falleció el  15 de marzo de 1900, siendo enterrado en una sentida manifestación de duelo en el cementerio de Canido, siendo trasladados sus restos el año 1967 al cementerio municipal de Catabois. Su vida y obra fue tratada en primer lugar por Santiago de la Iglesia en 1900 (el año de su muerte), haciéndolo posteriormente Esperanza Piñeiro, Guillermo Llorca, Bernardo Máiz, Guillermo Escrigas y Juan J. Burgoa.

                                                         

                                                                Tirando a dar

Ferrol, a falla de respecto pola toponimia urbana

O Concello de Ferrol puxo o nome de Francisco Suárez a unha rúa da cidade, que máis tarde cambiou a rúa da Terra. Nos nomes das rúas, prazas e lugares característicos das nosas cidades e pobos debería quedar gravada a memoria histórica e a pegada dos nosos devanceiros. Sobre este tema xa se pronunciara a Real Academia da Lingua Galega, nunhas recentes Xornadas celebradas en Pontevedra, afondando sobre o uso da toponimia tradicional nas rúas e rueiros, recuperando o antigo costume de poñer estes nomes a estas vías.

A Lei do Patrimonio Cultural de Galicia define a toponimia tradicional como unha parte do patrimonio inmaterial galego, tendo a Administración local o deber de protexela. Débese conservar e estudar estes topónimos para coñecer quen somos e de onde vimos. A toponimia non soamente ten un importante papel para a investigación histórica, se non que é unha ferramenta que permite ás persoas facer propio o mundo próximo, conservando na memoria as referencias da contorna.  

        Lume Boo

Nese tema do respecto e conservación da toponimia tradicional das rúas e lugares, a cidade de Ferrol é un mal exemplo. Non só os dirixentes da época franquista, se non tamén os responsables dos partidos políticos do seguinte período democrático (esquerda, dereita e nacionalistas), fixeron unha apropiación indebida dos nomes dos espazos públicos, cun ostensible manexo político dos cambios levados a cabo.

Tódalas variantes desta retorta utilización da toponimia pódense ver en Ferrol. Non embargantes, algunhas rúas e prazas de Ferrol conservan o seu antigo nome: volveu a rúa da Terra, seguen os calexóns das Hortas e do Cuco, e a praza do Carbón. Pola contra outras perderon o seu nome: rúa dos Mortos (por onde subían os enterros ao cemiterio), rúa do Olvido (por mor da presenza da cárcere municipal), rúa do Hospital, rúa Travesa de Canido, ou Cantón das Delicias (hoxe Cantón de Molíns).

   

   

                    Callejón de las Huertas                               Aldea de Canido

En Ferrol atopamos axeitados casos de recuperación de nomes tradicionais: Carretera de Castilla, rúa Real ou rúa San Francisco. Noutras ocasións foron inventados pola simple unión de dous nomes: Carmen Curuxeiras. Noutro caso Canalejas transformouse en Magdalena, mentres algunhas rúas conservan as placas con dous nomes: Eduardo Ballester e Euskadi. Algún intrépido periodista debería facer un estudo completo da toponimia desta cidade.

                                                      Nome antigo e moderno

Temos o tamén o caso dos nomes de edificios como o Ateneo Ferrolán, no seu día chamado Centro Cultural Concepción Arenal na vez de Carvajal de Castro, nome do seu propietario; o Centro Cultural Municipal, nomeado Torrente Ballester na vez do seu construtor, Sánchez de Aguilera; o a Antiga Cárcere, logo Casa do Concello, que hoxe leva o pouco axeitado nome da sede dunha fundación bancaria.

Hai outros casos: a Praza de Armas, hoxe sometida a unha arrepiante reforma, inaugurouse o ano 1807 con ese nome, que contou sempre co apoio popular a pesares de ser máis tarde chamada praza do Carmen, de Churruca e do marqués de Alborán. Mesmo fai pouco tempo unha mente pensante da Corporación Municipal quixo chamala praza Concepción Arenal.

       Praza de Armas

A toponimia do barrio de Canido

En Ferrol, o barrio alto de Canido é un caso especial de abondosos topónimos e, ao mesmo tempo, de descoido da conservación da súa toponimia orixinal. Deixando aparte o seu propio e discutible nome, para uns procedente de Casal de Anido ou e para outros de “lugar de canas silvestres”, nas súas rúas e prazas pódense ver vellos e suxestivos topónimos que lembran a súa historia.

A riqueza toponímica de Canido é evidente. Ben trátese de prazas:  Praza da Tafona, Porta de Canido ou Praza do Cruceiro; ben sexan rúas: Cangrexeiras, Muíño de Vento, Navegantes, A Marola, Camiño da Fonte, Alegre (cecais os que volvían do cemiterio?), Estrela (quizais unha presenza xudea?), Miramar, Maiola (“castaña pilonga”), Atocha ou Costa do Raposeiro; mesmo nomeando os lugares singulares do barrio: Aldea de Canido, Lume Boo, Fonte de Insua, Corral de Chapón, Casa do Pobre, Casa do Xílgaro, Brisas de Canido ou Vila Campa.

Cecais algún día Canido, que de sempre conxugou de maneira intelixente Tradición e Modernidade, atope o axeitado camiño no estudo da súa toponimia. deixando de facer experimentos e inventos como os que nas derradeiras datas se están a facer no barrio alto da cidade. Quizais poderían nomear unha rúa do Xabarín, polo cada maior número destes exemplares que visitan o barrio.