42 PATRIMONIO URBANO DE FERROL. LOS MONUMENTOS ITINERANTES

 

Hoy en día los espacios urbanos están sometidos a continuos cambios. La falta de regulación y la improvisación de su trazado originan que se ocupe ese espacio por razones de una estética a menudo politizada, mostrando la obra de determinados artistas plásticos, muchas veces elegidos más por su amiguismo y afinidad al poder que por su idoneidad.

La escultura, en principio de carácter conmemorativo, ha derivado a unas obras oportunistas que ratifican la prepotencia del poder político de turno. Desde el centro de la urbe a la periferia se van prodigando en plazas y jardines las obras escultóricas encargadas por los gobernantes, muchas de ellas no adecuadas y en ocasiones verdaderas ocurrencias, que llegan a un estúpido delirio, en el caso de las rotondas circulatorias.

En este escenario, Ferrol, ya desde tiempos atrás, presenta el curioso fenómeno de los cambios de lugar, la itinerancia y la trashumancia de los monumentos públicos. Al paso de los años, varias obras escultóricas, estatuas y monolitos han sido cambiados del lugar donde nacieron, cuando no desaparecieron.

EL OBELISCO DE COSME CHURRUCA


                                                   El Obelisco en honor del marino Churruca

El Obelisco erigido en honor del marino Cosme Churruca en el centro de la plaza de Armas entre los años 1812 y 1813, nació como una monumental fuente pública de cuatro caños, por la iniciativa del Capitan General de Galicia Francisco J. Abadin, siendo costeada por la Armada y construída bajo la dirección del arquitecto municipal Miguel Ángel de Uría. Obra de buenas proporciones y de notable equilibrio compositivo, fue trasladada el año 1951 a los jardines de San Francisco, perdiendo su utilidad de fuente.

Sobre un pedestal de más de cuatro metros de altura se levanta el elegante obelisco que, contando el propio pedestal, alcanza más de trece metros de altura. El fuste del obelisco, estriado y de sección decreciente en altura se remata de una simbólica urna cineraria y se alzó en honor del marino vasco Cosme Damián Churruca, muerto, como muchos ferrolanos en la batalla naval del cabo Trafalgar.

EL BUSTO DE CASTO MÉNDEZ NÚÑEZ

 


 El busto de Casto Méndez Núñez

Un caso especial son los tres cambios de lugar a los que ha estado sometido el busto del marino vigués Casto Méndez Núñez, una escultura de bronce naturalista y de aire verista, obras del escultor santiagués Juan Sanmartín de la Sarna. Erigido el año 1893 en la plaza del Callao, fue trasladado a principios del siglo XX al Cantón de Molíns, recuperando su situación primitiva en la plaza del Callao el año 1995, esta última vez perdiendo su pedestal original en el traslado.

LA FUENTE DE LA FAMA

 La hermosa y neoclásica y Fuente de la Fama también perdió su finalidad original de fuente pública de cuatro caños con la que fue construida el año 1787 frente a la Puerta del Dique del Arsenal ferrolano. Obra de autor desconocido, elegante verticalidad y decorada con cuatro escudos (España, Armada, Galicia y Ferrol) esmeradamente labrados, fue construida con la aportación económica del Concello de Ferrol.

La fuente fue trasladada el año 1903 a las proximidades de la Puerta del Parque, perdiendo su utilidad de fuente, al tiempo que se le colocaba un nuevo remate de una escultura de bronce que representa a la Fama dotada de dos trompetas, significando la buena y la mala reputación.


                                                                     La Fuente de la Fama

 LAS ESTATUAS DE MARTE Y JÚPITER

La pareja de estatuas de Marte y Júpiter, las esculturas públicas más antiguas de Ferrol, fueron levantadas frente a la Casa Consistorial como adorno del Paseo de las Delicias el año 1863, tratándose de unas obras elegantes dentro de su sencillez. Fueron trasladadas el año 1957, junto con los amplios jarrones y los bancos de piedra serpentina, a los Jardines de San Francisco.  


                               

Ayer: cuidado y civismo

 






Hoy: descuido y abandono

 

Actualmente el conjunto trasladado se encuentra en un mal estado de conservación, a pesar del intento de reconstrucción hace poco tiempo de la estatua de Júpiter, mientras que la estatua de Marte se encuentra prácticamente destruida. Igualmente los bancos de piedra serpentina y los jarrones se encuentran en evidente mal estado.

 OTROS MONUMENTOS TRASLADADOS

La fuente Wallace, comprada en París el año 1889 e instalada de origen en la Praza Vella, fue trasladada el año 1950 al Parque Municipal.

El busto de Antonio Piñeyro, levantado el año 1925 en el patio del Hospital de Caridad, fue llevado a los jardines del nuevo Hospital General de Caranza el año 1974.

 

      

    Fuente Wallace                Antonio Piñeyro

MONUMENTOS ERRANTES

Seguimos con dos tristes casos. El monumento más antiguo de Ferrol y una de las cruces de piedra gallegas más antiguas es el Cristo de la Tahona, conocido a lo largo de Galicia como el Cristo Errante. De vuelta del cementerio cultural del monte Gaiás fue desterrado a una sala esquinal del Centro Cultural de la calle Concepción Arenal, para ser llevado finalmente al Museo de la Semana Santa, con la que poco tiene que ver.

El histórico escudo municipal de Ferrol que coronaba el antiguo Consistorio del siglo XVIII, después de diversas alternativas de destierro, hoy es utilizado como florero de entrada del presunto Centro Cultural municipal.


                                                Cristo de la Tahona          Escudo de Ferrol       

 MONUMENTOS DESAPARECIDOS    

 Como ejemplo de monumentos desaparecidos, dentro del Parque Municipal, el monolito en honor del aviador Iglesias Brage, inaugurado con su presencia el año 1954, se perdió de forma vergonzosa al construirse el nuevo Parque Aquaciencia.

 


                                                            Monolito de Iglesias Brage

OTRAS TRASHUMANCIAS

Más casos de trashumancias y/o desapariciones de la vista pública. La estatua ecuestre de Franco, que fue causa de la conversión en Zona Cero de lo que en su día era la plaza de España; el monumento a los Artilleros del Ejército, desaparecido de la Avenida do Rei; el cenotafio de los Médicos de la Armada, situado en el patio exterior del Hospital Naval; el artístico óleo del Descendimiento de Agustín Robles, colocado de origen en la capilla del cementerio de Canido; el Cristo situado originalmente en la hornacina de San Roque. El inteligente lector puede hacer un ejercicio de seguimiento de estas y otras trashumancias.

Se puede seguir hablando de las cuatro estatuas que rodeaban la cúpula del nuevo edificio del Ayuntamiento, colocadas el año 1953 y hoy desaparecidas. De la misma forma, cuatro bustos situados en los óculos frontales del Ayuntamiento, fueron trasladados al Parque Municipal donde se colocaron sobre pedestales, junto con otros cuatro bustos de nueva hechura; dos de estos bustos se encuentran desaparecidos.

MONUMENTOS TRASLADADOS AL INTERIOR

Durante años, dos señeras esculturas de piedra, casi gemelas, de los Leones de Esteiro estuvieron colocadas en la puerta del Museo de la Construcción Naval. Ambas obras servían de bitas de amarre de los buques el siglo XVIII en las gradas del Apostolado del Astillero de Esteiro. Con buen criterio fueron trasladadas al interior del Museo de Herrerías.


 

    Leones de Esteiro                      Peto de ánimas

El Peto de ánimas de San Julián, obra del siglo XVIII procedente de la antigua iglesia de Ferrol Vello, también fue trasladado desde la puerta de entrada lateral al pasillo interior de la concatedral de San Julián. Al igual que las esculturas de los Leones, cuando se encontraban en el exterior, el peto servía de soporte de un cenicero.    

Dejamos para el final que el inteligente lector adivine a que personaje nacido en Ferrol pertenece el enorme y poco estético busto que se acompaña y el lugar donde se encuentra hoy en día. Hace algún tiempo un concejal de cultura ferrolano tuvo la humorada de colocar este busto presidiendo el patio principal del Centro Cultural. 

 


41 FERROL, CIUDAD DE CONTRASTES. EL MODERNISMO DE UNA CIUDAD ILUSTRADA

 

La ciudad de Ferrol nació en el siglo XVIII como un proyecto unitario, configurada en tres espacios: el centro urbano, el Arsenal Militar y una amplia Alameda, la primera de su clase en Galicia, que daba vida y servía de nexo de unión a este conjunto. El núcleo histórico de Ferrol de la Ilustración es el barrio de la Magdalena, un ejemplo de racional urbanismo, con un diseño rectangular de manzanas iguales, ordenadas alrededor de dos espaciosas plazas, como lugar de encuentro ciudadano. Sus calles conservan una serie de viviendas originales del siglo XVIII, de diseño sobrio y de amplios volúmenes, muchas enriquecidas con el añadido genuino en sus pisos altos de unas llamativas galerías de madera acristalada, pintadas en blanco.

EL MODERNISMO DE UNA CIUDAD ILUSTRADA

A principios del siglo XX, el movimiento del Modernismo se manifestó en Ferrol con construcciones de gran interés, dentro de unas formas sobrias y tardías. Su característica fundamental fue su adaptación ejemplar al barrio histórico, resaltando el papel de las galerías en su utilidad material de protección contra el frío y la lluvia, su uso funcional de mirador hacia la calle y como zona de transición entre el interior y el exterior de la vivienda, además de ser un fundamental elemento compositivo y un singular recurso decorativo de la fachada.

Fonda Suiza, año 1909. Hotel Suizo, año 1916

En las calles del centro de Ferrol se encuentran diversas obras modernistas de comienzos del siglo XX, integradas en la trama urbana. En la céntrica calle Dolores se encuentran la Fonda Suiza, con un trabajado diseño de los balcones en sus tres plantas de acusada verticalidad, y el antiguo Hotel Suizo, hoy establecimiento bancario, otro edificio de tres plantas cuyos abundantes balcones, galerías y ventanas le otorgan un estilo singular.

Dentro de las calles del racional barrio histórico ferrolano se encuentran una serie de edificios de estilo modernista destinados a viviendas.  Entre ellas son de gran interés son las llamadas Casas de Pereira I y II, respectivamente situadas en las calles María y Dolores. En la primera contrasta el elaborado diseño modernista de las galerías y miradores con la libertad compositiva de la fachada, mientras que la segunda tiene un diseño más atrevido y sofisticado, con miradores y ventanas de gran fuerza expresiva dentro de su acentuada verticalidad. Ambas viviendas disponen de un interior de elegante diseño modernista.

Casas Pereira I y II. Interior y fachada. Años 1913 a 1915

En la calle del Sol, muy cerca de la plaza de España, se encuentra el edificio del Dispensario Antituberculoso, actual sede de la Cruz Roja, obra del arquitecto coruñés Galán y Carvajal. Rodeado de un pequeño jardín, pone de manifiesto un tratamiento decorativo diferenciado en su fachada almohadillada que coordina el uso del cemento y del ladrillo y se corona de elementos vegetales de formas geométricas.

Sede de la Cruz Roja. Año 1908

En la céntrica calle Real, otrora acostumbrado lugar de paseo ciudadano, se levanta un edificio representativo de la sociedad ferrolana de principios del siglo XX, el Casino Ferrolano. Se trata de una obra del año 1920, que emplea por vez primera el hormigón armado en Ferrol, combinando en su fachada interesantes recursos ornamentales del repertorio modernista con otros estilos. Son de gran interés artístico sus patios interiores y el Salón de Conversaciones, decorado con expresivas y simbólicas pinturas modernistas de Bello Piñeiro.

Casino Ferrolano. Año 1920. Fachada principal

El Teatro Jofre de Ferrol se inauguró el año 1892, rematándose su obra gracias al apoyo económico del emigrante ferrolano Joaquín Jofre Maristany, que luego daría nombre al teatro. Dotado de una hermosa decoración interior y una espléndida acústica, el año 1919 la empresa Fraga, entonces propietaria del teatro, encargó al arquitecto Rodolfo Ucha el cambio de su sencilla fachada clasicista de origen por la adornada fachada modernista que hoy conserva.

Teatro Jofre. Fachada reformada el año 1919

En la céntrica calle Magdalena, se encuentra un adornado edificio modernista del año 1912, obra de Rodolfo Ucha. Obra considerada dentro de la vanguardia del modernismo, en su día fue la sede del periódico ferrolano “El Correo Gallego”. Dotado de tres plantas, su fachada, vistosa y estrecha, carece de galerías, disponiendo de huecos simétricos con ventanas de madera y pilastras con capiteles metálicos.

 


Edificio El Correo Gallego. Fachada e interior. Año 1912

Rematamos este recorrido con un nuevo edificio modernista, destinado a vivienda, que se levanta en una esquina de la calle de la Almendra. La casa Rodríguez Fernández fue construida el año 1912, tratándose realmente de una amplia vivienda unifamiliar levantada en su momento en una zona periurbana, siendo considerada un ejemplo de como el Modernismo extendió sus tipologías constructivas a modelos diferentes de edificios oficiales y comerciales o de viviendas estrictamente urbanas.

Casa Rodríguez Fernández. Año 1912

Las obras modernistas mostradas son una parte de las muchas existentes en Ferrol. La mayoría de ellas se deben a la labor de Rodolfo Ucha, un arquitecto de gran versatilidad que ejerció su profesión durante casi setenta años en la ciudad, aunque otros arquitectos modernistas como Julio Carvajal y Pedro Mariño también dejaron su obra en Ferrol. En todo caso estas obras suministraron un valor añadido al Patrimonio Cultural de la Ciudad de la Ilustración.

FERROL Y LA RUTA EUROPEA DEL MODERNISMO

 En junio del año 2000 se creó en Barcelona la Ruta Cultural del Modernismo durante una Asamblea integrada por representantes de 45 naciones y 30 instituciones con el compromiso común de proteger y difundir el patrimonio modernista europeo. Ante la habitual falta de interés municipal, la Fundación Ferrol Metrópoli tomó la iniciativa de adherirse a esta Ruta del Modernismo, presidida por el Instituto del Paisaje Urbano de la ciudad de Barcelona.

Ferrol en la Ruta Europea del Modernismo

El  Instituto del Paisaje Urbano de Barcelona llevó a cabo una ampliación de esta ruta modernista, incluyendo el año 2007 a Ferrol dentro de la publicación “Ruta Europea del Modernismo”. La obra presenta una visión del patrimonio de las ciudades e instituciones miembros de la Ruta, con el objeto de colaborar y participar en las actividades que se organicen. De esa forma Ferrol es la única ciudad gallega entre todas las urbes españolas, que pertenece a esta prestigiosa Ruta internacional integrada por más de 60 ciudades europeas.

Ferrol, el Modernismo de una ciudad ilustrada

                                                                                      Ilustración de Rafael Romero      

 El  abundante patrimonio que el Modernismo dejó en Ferrol aparece también reflejado en una publicación, editada en castellano y gallego por la Diputación de A Coruña el año 2014, ilustrada con cincuenta notables fotografías en color de la obra del arquitecto Rodolfo Ucha en Ferrol. Sin embargo, siguiendo la errática tónica de la Diputación Provincial coruñesa, la obra no lleva el nombre de los autores en la portada, ni  llegó a ser presentada en Ferrol.

El Modernismo de Rodolfo Ucha, año 2014

EL TÍTULO DE HIJO ADOPTIVO PARA RODOLFO UCHA

Ante la incompetencia de las áreas de cultura, patrimonio y turismo del Concello de Ferrol sobre el nombramiento de Rodolfo Ucha como Hijo Adoptivo de Ferrol, debe recordarse que desde hace años numerosas asociaciones, entidades y representantes del ámbito cultural de Ferrol han venido solicitando este merecido título para Ucha Piñeiro. A título de ejemplo, la Fundación Ferrol Metrópoli realizó esta petición pública el año 2009 en la Escuela de Arquitectos de Ferrol ante las autoridades municipales con motivo de una exposición realizada al cumplirse 100 años de su nombramiento como Arquitecto Municipal de Ferrol.

Dado el buen hacer demostrado por la Biblioteca Municipal de Ferrol sería de interés que organizase, como ha llevado a cabo alrededor de otros temas y personajes, una exposición sobre el Modernismo y la obra de Rodolfo Ucha en Ferrol.

40 SESENTA AÑOS DE HISTORIA DE FERROL. ADIÓS AL GALATEA, BUQUE ESCUELA DE LA ARMADA

 

EL BUQUE MERCANTE (AÑOS 1896-1922)

El 3 de diciembre de 1896 fue botado en el astillero Bay Yard de Glasgow un buque velero de 75 metros de eslora, 2500 toneladas de desplazamiento, casco de acero y aparejo de corbeta de tres palos. Bautizado con el nombre de Glenlee, fue encargado por una empresa inglesa  que lo destinó al transporte de grano al océano Pacífico.

 En marzo de 1898 el buque fue vendido a otra empresa inglesa. Con el nombre de Islamount siguió dedicado al transporte marítimo a diversos puertos de Oceanía. En enero de 1920 fue adquirido por una naviera genovesa. Dotado de instalación eléctrica y de dos motores Diesel de 450 CV, se utilizó para el transporte de mercancías durante tres años por el mar Mediterráneo con el nuevo nombre de Claraestella.

                                Gleenlee (1896-1898)                                Islamount (1898-1919)

LA COMPRA DEL BUQUE POR LA ARMADA (AÑOS 1922-1925)

En marzo de 1922 la Armada española compró en Italia el buque Claraestella por 650.000 pesetas. Conducido a los astilleros italianos de Montfalcone estuvo sometido a una primera revisión antes de su viaje a España. Tras ello el Claraestella atracó el 14 de diciembre de 1922 en Cartagena, cambiando su nombre a Galatea, en recuerdo de la ninfa marina amada por Polifemo.

Entre los años 1923 y 1925 el buque fue sometido a varias obras en los astilleros Echevarrieta y en el Arsenal de Ferrol, siendo transformado en buque escuela de guardiamarinas, con un coste de un millón de pesetas. Se le reformó el sistema de lastrado, se añadió una vela cangreja a su aparejo, se  instaló un puente de mando a proa del trinquete, se prolongó la toldilla, se añadieron los botes salvavidas y cuatro cañones de salvas de ordenanzas, además de dotarlo de alojamientos para los alumnos.

EL BUQUE ESCUELA GALATEA (AÑOS 1925-1959)

El velero Galatea comenzó el año 1925 sus viajes de instrucción como buque escuela de guardiamarinas, una vez reformado. Con su casco pintado del color negro, que le caracterizó hasta la llegada de la República, y tras realizar diversos cruceros de instrucción fue relevado en su cometido por el recién construido velero Juan Sebastián Elcano el año 1928.

Ese año 1928 el velero Galatea sufrió una nueva reforma sustituyendo sus motores por otros de 800 CV, siendo designado por Real Orden de 15 de abril buque escuela de los marineros especialistas, futuros Contramaestres de la Armada. El año 1930 el Comandante del Galatea fue nombrado Director de la Escuela de Marinería, instalada desde el año 1933 en la Sala de Armas del Arsenal de Ferrol, sirviendo en ocasiones como buque pontón para alojar la marinería que no cabía en el citado edificio.

      

El Galatea con casco negro, año 1928, y pintado de blanco, año 1940

Hasta julio de 1936 el Galatea siguió realizando sus cruceros de instrucción, basado en Ferrol, realizando un viaje por año. Visitó la mayoría de puertos nacionales, Ceuta, Melilla, y las islas Baleares y Canarias. El año 1932 visitó su primer puerto extranjero, Trieste, como buque escuela. 

Días antes del inicio de la Guerra Civil el Galatea salió de San Fernando con 40 guardiamarinas y 160 alumnos marineros a bordo, entrando en Tenerife el 22 de Julio. Ordenado su regreso a Ferrol, dejó Tenerife el 16 de Agosto. Tras intentar sublevarse parte de la dotación, al mando del Capitán de Fragata Fausto Escrigas consiguió burlar el bloqueo de la flota republicana, atracando en Ferrol el 28 de Agosto.

Tras la Guerra Civil el Galatea reinició los viajes de instrucción visitando durante la II Guerra Mundial puertos de España y Portugal, agregando en su casco blanco como indicativo de neutralidad dos banderas españolas pintadas. Terminada la Guerra Mundial, el buque siguió sus viajes por el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, aumentando el número de alumnos y la duración de sus navegaciones. A partir del año 1950 el Galatea cruzó el océano Atlántico, visitando puertos americanos como Recife, San Juan de Puerto Rico, Savannah y Nueva York.

En los años siguientes aumentó el mal estado de los fondos del buque, debido al exceso de lastre de las cajonadas de cemento. De esta forma, en diciembre del año 1959 realizó su última navegación, al mando del Capitán de Fragata Arévalo Pelluz, amarrando en el Arsenal Militar de Ferrol el 15 de diciembre de ese año, después de realizar unas 4.000 singladuras.

EL BUQUE GALATEA, PONTÓN ESCUELA DE MANIOBRA (AÑOS 1959-1982)

Tras su último viaje el buque escuela Galatea pasó a primera situación por Orden Ministerial del 26 de diciembre de 1959, quedando como escuela de maniobra, amarrado en el Arsenal de Ferrol frente al edificio del Cuartel de Instrucción y Escuela de Marinería. En septiembre de 1970 fue trasladado a la Estación Naval de la Graña, donde quedó atracado en su función de pontón escuela de formación de Contramaestres de la Armada.

       El velero Galatea. Años 1960

En julio de 1981 el velero entró en el dique Reina Victoria. Dado su mal estado fue retirado del servicio, quedando sin dotación y sufriendo un importante deterioro tras la desaparición de diversas piezas y material de a bordo. El Galatea fue dado de baja definitiva por Orden Ministerial de 28 de octubre de 1982, después de 85 años de vida activa, 60 de ellos al servicio de la Armada española.

Durante los sesenta años del velero Galatea al servicio de la Armada, desempeñando diferentes funciones, fueron varios los centenares de marinos que embarcaron, se formaron y adiestraron en el buque, adquiriendo sus conocimientos en especial en la navegación a vela, la maniobra de los palos y el largado y aferrado de los aparejos del velamen del buque.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL GALATEA EN ESPAÑA (AÑOS 1983-1993)

Tras su largo período de inactividad, en julio de 1983 el Galatea fue sometido a una reparación en los astilleros ferrolanos de la Empresa Bazán. Diversas ciudades españolas como Sevilla, Barcelona, Palma de Mallorca y Santander mostraron su interés por el velero Galatea, incluso el lago de la Casa de Campo de Madrid, además de un tímido intento de convertirlo en un museo flotante en la propia ciudad de Ferrol.

Al final se optó por la idea de adaptarlo como Centro de Comunicaciones de la Expo 92 de Sevilla, siendo remolcado en octubre del año 1985 a la capital sevillana y atracado junto a la Torre del Oro en el río Guadalquivir, con la intención de convertirlo posteriormente en un complemento del Museo Naval de la Torre del Oro. El velero Galatea permaneció en el puerto de Sevilla sin vigilancia, sirviendo de refugio de mendigos y lugar de expolio de chatarreros, sufriendo dos incendios y una  inundación, que causaron su hundimiento.

  

Lo que pudo  ser ayer. El Galatea y el museo de la Torre del Oro de Sevilla

Reflotado por la Armada, el buque quedó amarrado en el muelle de Astilleros Españoles, a la  espera de su desguace. El año 1991 se decidió su venta en pública subasta siendo adquirido el Galatea el 30 de junio de 1992 por el precio de ocho millones de pesetas por el Clyde Maritime Trust de la ciudad de Glasgow, comprado por suscripción popular en nombre de su ciudad de origen y del astillero que lo construyó.

El Galatea en el muelle de Astilleros Españoles

Remata de esta manera la historia en España del buque escuela de la Armada, el Galatea, un veterano velero nacido a fines del siglo XIX, que hizo el viaje de circunnavegación en cuatro ocasiones y que dobló el cabo de Hornos un total de dieciséis veces. Fueron muchas las asociaciones culturales y personas particulares que lucharon, sin conseguirlo, por conservar el velero Galatea en Ferrol, atracado en el puerto como museo marítimo.  No se puede decir lo mismo de la Armada, Concello de Ferrol, Autoridad Portuaria y/o entidades oficiales.

LOS RECUERDOS DEL BUQUE ESCUELA GALATEA EN FERROL

Entre los recuerdos más destacables que ha dejado el velero Galatea en Ferrol se encuentra el mascarón de proa original del buque, expuesto en la Base Naval de A Graña, al igual que uno de sus pescantes de botes.

                                                              Mascarón original del Galatea

En las salas del Museo Naval de Ferrol se guardan diversos elementos que formaron parte del buque escuela de la Armada. Entre otros se conservan la mesa y las sillas del comedor de oficiales, la bomba real de achique y la rueda del timón.                                                           


                                                                 
  Comedor de oficiales del Galatea

DE GALATEA A GLENLEE. EL REGRESO A GLASGOW

Tras de llevar a cabo los necesarios trabajos de reparación y una inspección de seguridad, el buque se remolcó a Glasgow entre los días 1 y 9 de junio de 1993, con una reducida tripulación a bordo. Para rehabilitar la zona de antiguos astilleros de la ciudad, se había creado en Glasgow el Clyde Maritime Trust, siendo una de sus primeras acciones la compra del velero con la ayuda de fondos europeos, para convertir el lugar en un centro de interés turístico.

Después de varado el buque para limpieza y pintado del casco, fue remolcado hasta el muelle de Glasgow, donde fue rebautizado con su nombre original de Glenlee el 6 de julio de 1993, en presencia del alcalde de Glasgow y del cónsul de España. Con un nuevo mascarón de proa, dado que España comunicó que el original no sería entregado “hasta que los ingleses devolviesen Gibraltar”, e instalada una nueva cubierta de madera, el año 1997 se envió desde el Arsenal de la Carraca el juego de vergas y mástiles originales para su montaje en el buque.

El buque sufrió una amplia transformación para recuperar la estructura original que tenía en los años finales del siglo XIX,  cuando era usado como buque de carga, tratando de eliminar los recuerdos de su paso como buque escuela de la Marina Española. Pintado de llamativos colores, el buque quedó atracado en el muelle del río Clyde de Glasgow, junto al antiguo Museo del Transporte. A partir del año 1999 el que fue llamado Tall Ship Glenlee, buque de altura, fue abierto al público, convirtiéndose en ese espectacular y visitado museo flotante de la ciudad de Glasgow, lo que no se logró en Ferrol.

Hoy en Glasgow. El Glenlee y el Museo Riverside

En junio de 2011 se inauguró el Museo Riverside, un moderno edificio situado en el puerto de Glasgow, sustituyendo al antiguo Museo del Transporte. El nuevo museo tiene forma de una llamativa ola en movimiento, disponiendo de un interior elegante y funcional, muy adecuado para realizar diferentes exposiciones. El velero Glenlee se trasladó a continuación al muelle anexo al moderno Museo Riverside, que hoy acoge en su interior diversos objetos procedentes del antiguo velero.

EL GALATEA Y LA MÚSICA POPULAR FERROLANA

La presencia durante sesenta años en Ferrol del buque escuela Galatea, acogiendo a muchos marinos ferrolanos, dejó una impronta en la ciudad, manifestada en diversas  poesías y canciones. Varias de ellas están recogidas en la publicación “El buque escuela Galatea; un guiño al pasado”, obra de Arminio Sánchez Mora.

Quizás la canción más conocida es la titulada “! Oh, Galatea ¡” o “Canción del velero Galatea”, cantado por los miembros de su dotación, con la música de la polka checa “El Barril de Cerveza”.

Bella fiesta de alegría                                       Disfrutamos navegando

donde reina la cerveza,                                     con la vela y el timón

hay pasión en la mirada                                    y con todos sus marinos,

y en las piernas hay firmeza.                            lo mejor de lo mejor.

 

            ¡Oh Galatea! Tú eres el barco mejor,

            tú te cimbreas desde la roda al timón,

            las olas te agitan desde babor a estribor,

            y tus marineros cantan esta canción de amor.

 

Otra canción muy conocida y que fue difundida con profusión es el “Himno del buque escuela Galatea”, con música y letra de Bartolomé Alonso. 

Soy valiente y leal marinero,                                 Todos juntos como una familia,

soy cristiano y noble español,                                muy contentos esperamos aquí

que la sangre que corre en mis venas                    que nos llegue la hora de partida

la doy por defender la nación.                               para conseguir vencer o morir.

 

Muchos marinos que navegaron en el viejo velero, reflejaron en sus poemas sus emociones y sentimientos, cargados de recuerdos de cielo, viento, sol y mar. Así lo expresan las letras de diferentes canciones, caso de estos dos ejemplos.

 

Buque escuela Galatea,                                    Henchida, la blanca lona platea

tú fuiste el barco velero                                    rompiendo montes de espuma,

donde me embarqué primero                            vuelo entre compacta bruma

con la ilusión de ver tierra.                               como velero Galatea.

 

EL GALATEA VISTO POR MARINOS PINTORES FERROLANOS

Marcelino González                               Pipo Romero  

 

 

39 FERNANDO ESQUÍO. UN TROVADOR MEDIVAL DE LA COMARCA DE FERROL

 

La lírica galaico-portuguesa se desarrolló fundamentalmente entre los siglos XII y XIV en una antigua lengua de la que luego se derivaron los actuales idiomas gallego y portugués. Se formaron así unos cancioneros creados por unos trovadores y juglares provenientes de Galicia y del norte de Portugal, conservándose más de 160 composiciones de diferentes autores, entre otros: Alfonso X, Don Denís de Portugal, conde de Barcellos, Payo Gómez Chariño (que introdujo la temática marinera en estos cancioneros), Airas Nunes, Pero da Ponte, Johan Zorro, Bernal de Bonaval, Mendinho, Martín Códax y Fernando Esquío.

EL TROVADOR FERNANDO ESQUÍO

Acerca de Fernando Esquío, como escribe Xosé María Dobarro en la Gran Enciclopedia Gallega, son muy pocas las noticias que se tienen de este trovador galaico portugués, tanto de su condición social como de su lugar de nacimiento e incluso sobre su auténtico nombre. De todas formas Dobarro Paz informa en su trabajo de la existencia de numerosos testimonios documentales, epigráficos y heráldicos de la presencia del apellido y la familia Esquío en lugares cercanos a Ferrol, tales como Neda, Xuvia y Narahío.


                                                
Escudo de los Esquìo. San Nicolás de Neda

Si bien la mayoría de estudiosos de este trovador se inclinan en fijar su nombre como Fernando Esquío (o Fernand´Esquyo en la grafía medieval), otros autores, caso de Carballo Calero, escriben que pudo apellidarse, o utilizar de sobrenombre, Esguío (nombre gallego de la ardilla), siguiendo así la norma de figurar los nombres de animales (Zorro, Coelho, Cabalo) como apellidos de varios trovadores medievales. Particularmente en la tumba de Diego Esquío de la iglesia de San Nicolás de Neda aparece el escudo de los Esquío con dos ardillas rampantes en un árbol, lo que apoya la tesis de Carballo Calero sobre este apellido gallego.

Tumba de Diego Esquío. San Nicolás de Neda

Dentro de las conjeturas sobre la fecha del nacimiento de Fernando Esquío, se supone que pudo haber vivido a caballo entre los siglos XIII y XIV. Precisamente la ubicación de sus cantigas dentro de los cancioneros de la época delata una actividad poética relativamente tardía, que puede datarse en las décadas finales del siglo XIII. Se considera desconocida la localidad exacta de su origen, incluso algunos autores lo hacen nacido en Lugo o Santiago, debido a ciertas alusiones en sus textos poéticos que lo vinculan con dichas ciudades, aunque no dejan establecida una cronología precisa para esta posible relación con ambas localidades.

Sin embargo, estudiosos como Carballo Calero consideran que el trovador galaico pudo haber pertenecido a la antigua familia Esquío, con miembros y propiedades en la comarca de Ferrol, un linaje que estuvo emparentado más tarde con la Casa de Mandiá. Miembros de esta familia desempeñaron diversos cargos al servicio de la Casa de Andrade y fueron priores del monasterio de San Martiño de Xuvia. 

Bastante concluyente con respecto al lugar de nacimiento de Fernando de Esquio se muestra Leandro de Saralegui, que escribió una larga monografía en el Almanaque de Ferrol para el año 1907 titulada “Un trovador ferrolano de la segunda mitad del siglo XIII”. Escribe en su trabajo que el apellido Esquío aparece en varias inscripciones tumulares de las iglesias parroquiales de San Nicolas y Santa María de Neda, en las actas capitulares del Priorato de Xuvia y en numerosas escrituras de venta, foro o donación de la zona. Todo ello le parecen a Saralegui indicios claros y evidentes en apoyo de la posibilidad de que el trovador Fernando Esquío fuese realmente oriundo de Ferrol o de su comarca.

LAS CANTIGAS DE FERNANDO ESQUÍO

 Para los estudiosos de su obra poética, el hecho  de que este trovador utilizase unos recursos métricos y estróficos muy elaborados e incluso innovadores, le sitúan entre el grupo de los últimos poetas cultos gallego-portugueses. Fernando Esquío está en posesión de un cancionero relativamente reducido de ocho cantigas, aunque variado en cuanto a los temas y las formas poéticas, compuesto de dos “cantigas de amor”, cinco “cantigas de amigo” y tres “cantigas de escarnio y maldicer”, cantigas en las que según Leandro de Saralegui campean las formas poéticas más cultas y los rasgos más señalados y propios de esta escuela medieval de trovadores.

La poesía galaico-portuguesa llegó hasta nuestros días principalmente a través de cuatro cancioneros recopilados a partir del siglo XIII: Cancionero de la Biblioteca Vaticana, Cancionero Colocci-Brancutti (llamado de la Biblioteca Nacional de Lisboa), Cancionero de Ajuda (del Palacio portugués de ese nombre) y Colección de Cantigas de Alfonso XIII. Las cantigas conocidas de Fernando Esquío se reparten precisamente entre los dos primeros cancioneros.


                                                           
Cancionero Colocci-Brancutti

Como ejemplo de una cantiga de amor de Fernando Esquío tenemos la conocida “Que me queres, amor ¿”, considerada por los críticos como una de las mejores cantigas medievales de amor.

Amor, a ti me venh´ora queixar

de mía senhor, que te faz enviar;

pois m´ela nom quer ver nem falar,

que me queres, amor ¿

 Como cantiga de amigo está “Vaiamos, irmana”· En la cantiga una moza invita a su hermana a la orilla de un lago donde se encuentra su amigo. Para algunos de trata del lago de A Frouxeira, para otros de la laguna de Doniños; en todo caso se trata del canto a un atractivo espacio natural de la comarca ferrolana.

Vaiamos, irmana, vaiamos dormir

nas ribas do lago, hu eu andar ví

a las aves, meu amigo.

Eu nas ribas do lago, hu eu andar vi

seu arco na máo a las aves ferir,

a  las aves, meu amigo.    


                                                         Cancionero Biblioteca Vaticana

 Por último, como llamativo ejemplo de las cantigas de escarnio y maldicer de Fernando Esquío, se puede citar “Para Vós Dona abadessa”:

Para Vós Dona abadessa

eu, o D. Fernando Esquío,

estas prendas vos envío,

porque sei que esta remessa

vós, dona, a mereceréis:

quatro caralhos franceses,

sendo dous para a prioresa.

Debe resaltarse la ironía del poeta medieval, que informa a la abadesa del convento haberle enviado cuatro “caralhos franceses” (realmente consoladores), siendo dos de ellos para la prioresa. Es de notar también en la cantiga el uso de Don delante del nombre del poeta, lo que parece confirmar la tesis de una procedencia nobiliaria del propio Fernando Esquío.


Cantiga de escarnio. “Para Vós Dona abadessa”