12 FERROL. EL POSIBLE ORIGEN Y LA EVOLUCIÓN DE UN CONTROVERTIDO TOPÓNIMO

 

 LAS DIVERSAS TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL TOPÓNIMO FERROL

Como se ha visto, el nombre de Ferrol se escribe y aparece como tal los siglos XI, XII y XIII en diversos documentos de varios monasterios como los de San Martín de Jubia, San Salvador de Pedroso y Santa María de Sobrado, que se asentaron y tuvieron gran influencia en la comarca desde época medieval. De la misma forma ese nombre de Ferrol aparece escrito en diversas cartas náuticas y portulanos desde principios del siglo XVII.

Sin embargo, no está clara la procedencia del topónimo Ferrol, siendo numerosos los investigadores que estudiaron el tema. Entre ellos hay que citar en primer lugar a Domingo Díaz de Robles que en su completo trabajo “Etimologías históricas”, publicado el año 1864 en “Galicia. Revista universal de este reino”, estudió las diversas teorías e hipótesis sobre el origen del nombre de Ferrol, desde su antiguo Faro o el Farol que aparece en el escudo heráldico de la ciudad hasta su relación con el metal Hierro (Ferro en gallego) o con Aferradoiro, como lugar de amarre de buques, pasando por la presencia del mártir San Ferreol en época medieval.  

                                                       

                                                Etimologías históricas. Domingo Díaz de Robles


LA PRESENCIA DE SAN FERREOL EN LA VILLA FERROLANA

Diversos estudiosos como Moscoso de Altamira, Casimiro Torres y Camacho Lliteras consideran como origen del actual topónimo Ferrol el nombre del santo francés San Ferreol, que en época medieval, junto con San Julián, recorrió diversos lugares del norte de España, incluida Galicia. Al llegar al lugar donde nació la villa ferrolana fundaron un templo llamado de “San Julián y San Ferreol”, que con el tiempo derivó a “San Julián de Ferreol”, quedando finalmente este último nombre de Ferreol como topónimo de la urbe.

San Ferreol o San Ferriol, soldado romano, mártir y santo que vivió en Normandía durante el siglo IV, compañero en sus viajes de San Julián de Brioude o de Vienne, según variadas leyendas de carácter priscilianista y legendarias crónicas como la de Santiago de la Vorágine, está reconocido, igual que el citado San Julián, como el fundador de una serie de iglesias en diversos lugares, primero en Francia y luego en España, desde Cataluña hasta Galicia.

                                                 

San Ferreol y/o San Ferriol, soldado romano y mártir

En esta línea, que ya había tratado con anterioridad Domingo Díaz de Robles, incide el investigador Fernando Cabeza, autor de la obra “Toponimia de Galicia”, apuntando luego como una segunda posibilidad que el nombre actual de la urbe realmente derivase de un propietario de terrenos así llamado (domini Ferreoli). Esta segunda teoría fue seguida más tarde por otros investigadores, caso de Comellas Coimbra, Chao Espina, Souto Vizoso y Porto Dapena, incluso este nombre  de Ferreol fue citado por escritores como Álvaro Cunqueiro y Xohana Torres.


LA HIPÓTESIS DEL FARO Y DEL FAROL

Durante la sesión municipal celebrada el 22 de Junio de 1778, el Concello de Ferrol, presidido por el alcalde Pedro Bayón acordó  que el escudo de armas de la villa o blasón municipal consistía en una torre almenada, colocada sobre una restinga marítima y rematada de un farol, llevando un cañón y un ancla a cada lado.

Desde esa temprana fecha fueron muchos los autores que consideraron que el nombre de Ferrol podía proceder bien del Faro existente en uno de los montes que dominan la entrada del puerto ferrolano o quizás del Farol o linterna que estaba colocado en una torre del muelle de la villa.

El Farol en el primer escudo municipal de Ferrol

Precisamente los tres más prestigiosos historiadores ferrolanos del siglo XIX, Alonso López el año 1820, Montero Aróstegui el año 1858 y Baamonde y Ortega el año 1867, apuntan e incluso defienden la posibilidad de que cualquiera de esos dos instrumentos de señalización o situación fuese el origen del nombre de la localidad. Otros autores como Sebastián Miñano y Pascual Madoz en sus respectivos Diccionarios Geográficos de los años 1826 y 1845 insisten igualmente en esta posible procedencia.


FERROL COMO DERIVADO DE LA PALABRA HIERRO (RAÍZ LATINA FERRUM)

Han sido muchos los autores que han estudiado la posibilidad de que alguna palabra relacionada con el nombre gallego o latino del mineral de hierro, como es el caso de Ferralii o sus diferentes variantes Ferreolis, Ferrollum, Ferrolae, Ferroeli, Ferrollium, etc, pudiera ser el origen del nombre de Ferrol, debido a la presencia de este mineral en la comarca.

Entre los seguidores de esta teoría destaca Domingo Díaz de Robles que hace notar que el genitivo latino FERRALII que aparece en la inscripción grabada en la cara oriental del obelisco erigido en honor a Churruca, monumento que hoy podemos ver en los Jardines de San Francisco, se lee: INMORTALITATI CHURRUCA INCLITI FERRALII DECORIS. Sin embargo, de forma contradictoria a lo anterior, dicho nombre aparece escrito de forma diferente, FERROELI, en la reproducción de esa misma inscripción que hacen tanto Montero Aróstegui como Baamonde y Ortega en sus respectivas obras del siglo XIX.

 

El nombre de Ferralii. Inscripción del Obelisco de Churruca


Siguiendo con el tema, en escritos referentes a Ferrol aparece la palabra del castellano antiguo aferradero (aferradoiro en gallego), vocablo que ya empleó el siglo XVI el licenciado Sagrario Molina, como zona de amarre  o lugar donde pueden fondear o dar fondo los buques y embarcaciones, para los cuales la ría ferrolana era un lugar “excelente y seguro”. Para algunos autores la palabra aferradoiro pudo ser el origen del nombre de Ferrol. Incluso se cita el antiguo nombre de ferrón, utilizado en puertos pesqueros como nombre dado al ancla. 

 

 Descripción del Reino de Galicia. Los aferraderos de Ferrol


OTRAS TEORÍAS DE LA PROCEDENCIA DEL NOMBRE DE FERROL

Muchas otras son las teorías de  diferentes investigadores sobre las diversas procedencias del nombre de Ferrol que se podrían citar. Mientras que Benito Vicetto y Manuel Murguía, sin aportar mayores razones, consideran como celta la procedencia del nombre de Ferrol, otros investigadores como García de la Riega y Amor Meilán apuntan a un posible origen griego del topónimo.

Finalmente, otros estudiosos como Emiliano Balás, Carré Aldao y más recientemente Vázquez Rey indican que el nombre de Ferrol pudiera provenir o derivarse de Portus Farralium (puerto de los granos), aludiendo a la producción y abastecimiento de cereales desde el puerto ferrolano.


(EL) FERROL COMO NOMBRE DE LA CIUDAD

Un tema que ha merecido la atención de los estudiosos del nombre de Ferrol fue la anteposición del artículo (El) a su nombre durante los últimos tiempos. Tras la estabilización del topónimo Ferrol (sin artículo previo) durante los siglos anteriores, a partir del año 1733 en que Ferrol es incorporado a la Corona, empieza a aparecer el topónimo El Ferrol (con el artículo delante), especialmente en la documentación oficial gubernativa referida a las numerosas obras de la nueva ciudad e instalaciones navales, en las que se cita “Villa del Ferrol”, “Arsenal de Ferrol” y “Puerto de Ferrol”.

Por su parte la administración municipal conservó el topónimo Ferrol sin artículo en diversos documentos,  citando la “Villa de Ferrol”. La sesión municipal de 22 de Junio de 1778 definió el escudo de armas de la ciudad a base de una torre coronada por un farol, adornada con banderas, anclas y cañones, “por ser Ferrol capital de Departamento Marítimo”. Sin embargo, conocidos escritores gallegos de la Ilustración usaron el artículo El al referirse a la villa ferrolana. El coruñés Cornide Savedra cita a la “villa del Ferrol” y “ría del Ferrol”. El ferrolano Lucas Labrada utiliza también el topónimo El Ferrol cuando trata del puerto y la urbe ferrolana.

Posteriormente se alternó el empleo de Ferrol con y sin el artículo previo. De esta manera, un Real Decreto de 21 de Abril de 1834 fija la división de Galicia en las cuatro provincias actuales, incorporando el “Partido Judicial de Ferrol” a la provincia coruñesa. Más tarde un Real Decreto firmado por la reina Isabel II el 13 de Octubre de 1858, concede a la “villa del Ferrol” el título de Ciudad con tratamiento de Señoría Ilustrísima. Otro Real Decreto datado el 9 de Junio de 1881 concede a la “ciudad del Ferrol” el tratamiento de Excelencia.

Durante los siglos XIX y XX se utilizó normalmente el nombre de El Ferrol (con artículo previo), usado siempre en la documentación oficial con preferencia al tradicional topónimo Ferrol, pese a las razones históricas, y los usos y costumbres de la propia ciudad.  En este aspecto es curioso recordar el conocido romance que Luis de Góngora ya publicó el año 1595 con el título de “Despuntado he mil agujas”. En el romance  se refiere a El Ferrol, con el artículo en mayúscula:

A las armas, mozalbitos,

que un navío filipote

os espera en El Ferrol

¡Plegad a Dios que derrote¡

Entrado el siglo XX, una Orden Ministerial de 30 de Septiembre de 1938 convirtió oficialmente el nombre de la ciudad en El Ferrol del Caudillo. Finalmente, un acuerdo municipal de 28 de Diciembre de 1982, fijó de forma definitiva el nombre actual de Ferrol, con el que la ciudad entró en el siglo XXI. Estamos ante otra historia.

 


Año 1958. El Ferrol del Caudillo

 

 

11 FERROL. EL TOPÓNIMO DE LA CIUDAD EN LOS DOCUMENTOS ANTIGUOS

 

 

LA PRESENCIA DEL TOPÓNIMO FERROL EN LA DOCUMENTACIÓN MEDIEVAL

Ferrol es la cabecera de un amplio territorio que se extiende hasta Cedeira por el norte y hasta Pontedeume por el sur, configurado desde el punto de vista histórico dentro del antiguo Golfo Ártabro y conformando la llamada comarca de Tierra y Mar de Ferrol.

La comarca tuvo una intensa vida monacal en época medieval, siendo lugar de asentamiento  e influencia de monasterios como los de San Martín de Jubia, San Salvador de Pedroso, Santa María de Sobrado, San Juan de Caaveiro y Santa Catalina de Montefaro, todos ellos con importantes intereses en la comarca. El topónimo de Ferrol aparece reflejado en varios documentos antiguos de estos monasterios.

AÑO 1087. MONASTERIO DE SAN MARTÍN DE JUBIA

La primera mención histórica de la ciudad aparece como feligresía de “San Juliano de Ferrol” en un documento perteneciente a la  Colección Diplomática del Monasterio de San Martín de Jubia, datado el año 1087 y referido a la venta de unos terrenos en las cercanías de Ferrol.


San Juliano de Ferrol. Monasterio de San Martín de Jubia

El profesor ferrolano Santiago Montero Díaz reprodujo una copia de dicho documento, realizada el siglo XIII y que se encuentra guardada en el Archivo Histórico Nacional,  en su obra “La Colección Diplomática de San Martín de Jubia”, publicada el año 1935.


AÑO 1111. MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE PEDROSO

La siguiente referencia histórica de la urbe ferrolana aparece como “villa de Ferrol” en el documento fundacional del monasterio de San Salvador de Pedroso, que realiza doña Munia Froilaz y que está datado el año 1111.

El historiador Enrique Cal Pardo dio a conocer una copia de dicho documento, datada el año 1543, que está guardada en el Archivo de la Catedral de Mondoñedo. En el citado documento se concede al monasterio de Pedroso media villa de Ferrol y la villa de Canito (Canido).


Villa de Ferrol. Monasterio de San Salvador de Pedroso


AÑO 1288. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE SOBRADO

Una nueva referencia a la ciudad de Ferrol aparece en un documento del monasterio de Santa María de Sobrado en el que se lleva a cabo el año 1288 el desembargo del Coto de Serantes, en presencia de Rodrigo Álvarez, “Alcalde de Ferrol”, y de Joán Pérez, “Notario del Rey en Ferrol”, lo que da a conocer la presencia en fechas tempranas de una estructura administrativa en la capital ferrolana.

Este documento aparece reproducido en las páginas de una publicación de César Vaamonde Lores, editada el año 1909 en A Coruña, referente a las escrituras de propiedad del monasterio de Santa María de Sobrado en los partidos de Ferrol y Puentedeume, hoy guardadas en el Archivo del Reino de Galicia.

Alcalde de Ferrol. Monasterio de Santa María de Sobrado


AÑO 1268. CORTES DE JEREZ

La primera mención específica del “Puerto de Ferrol” aparece el año 1268, año en que el rey Alfonso X el Sabio estableció en las Cortes de Jerez el primer ordenamiento jurídico de los puertos marítimos de la Corona de Castilla.

En la obra “Cortes de los antiguos Reinos de León y Castilla”, editada en Madrid el año 1861 por la Real Academia de la Historia, se informa que el año 1268 se autorizó al puerto de Ferrol para la carga y descarga de mercancías, junto con otros puertos gallegos como Ribadeo, Viveiro, A Coruña, Padrón, Pontevedra y Baiona.

Puerto de Ferrol. Cortes de los Reinos de León y Castilla


EL ANTIGUO NOMBRE DE FERROL EN PORTULANOS Y CARTAS NÁUTICAS

Es interesante hacer un recorrido por los nombres recibidos por el puerto ferrolano en diversas cartas náuticas y portulanos antiguos, topónimos diferentes según la fecha y la nacionalidad de los autores, y que deben considerarse con reservas por las características de estos documentos, que, siendo obra de cartógrafos extranjeros, se prestan fácilmente a su deturpación.

En el trabajo “Ferrol en los antiguos portulanos” de Juan L. Camacho, Ricardo J. Santé y Miguel A. Rodríguez, publicado el año 1998 en la revista Ferrol Análisis, los autores investigan diversas cartas náuticas de los siglos XIII al XVII. De manera resumida, según las obras y documentación estudiada, perteneciente a autores de diferentes nacionalidades, desde genoveses a holandeses, con referencia a la ría y puerto ferrolano aparecen escritos los topónimos Ferreol, Ferreoli, Feron, Ferol, Ferolis y Faroll.

Dos de estas cartas, donde aparecen los respectivos nombres de Ferolis y Farroll, se muestran a continuación. Ambas se reproducen en la obra “Ferrol y las defensas del puerto de guerra del rey”, publicada el año 2008 por Alfredo Vigo e Irene Mera.

Año 1580 “Ferolis”. Carta náutica holandesa

Año 1590 “Farroll”. Carta náutica inglesa


Una de las primeras cartas náuticas donde aparece el actual nombre de Ferrol es en una carta del año 1634 del cartógrafo portugués Pedro Teixeira, que al servicio del rey Felipe IV elaboró numerosos planos de ciudades y cartas de la costa española.

Año 1634. “Ferrol”. Carta de Pedro Teixeira

Desde época medieval se observan ciertas variaciones en el nombre con que se denomina al puerto ferrolano en los primeros trabajos de cartografía, hasta que mediado el siglo XVII, coincidiendo con la presencia de las obras de cartógrafos españoles y portugueses, empieza a escribirse el actual nombre de Ferrol. Este nombre se estabiliza a partir del siglo XVIII, momento en el que, desde el nombramiento de la villa como capital de Departamento Marítimo del Norte, se consolida el topónimo oficial de Ferrol para el puerto y la urbe.        

 

 

10 FERROL Y SU RELACIÓN CON EL PUERTO DEL SOL

 

 

EL PUERTO DEL SOL Y EL APELLIDO FERROL

Durante el siglo XIX historiadores ferrolanos como Benito Vicetto, Alonso López y Montero Aróstegui recogieron en su obra la tradición de la fundación de Ferrol el siglo V, coincidiendo con la presencia de los suevos en Galicia. Dichos historiadores, sin pruebas documentales, se hicieron eco de la antigua denominación de Ferrol como Puerto del Sol, y citando a autores clásicos, como Herodoto y Pomponio Mela, escribieron sobre la posibilidad de que la ría ferrolana fuera el lugar de asentamiento de la legendaria Ara Solís, dada las excelencias de la misma.

 Con referencia al topónimo Ferrol, cumple señalar que en el campo de la Heráldica el padre Crespo Pozo, en su obra Blasones y Linajes de Galicia (Santiago 1953), escribe sobre las armas del apellido Ferrol: “En Galicia, en azul un sol de oro. Son antiquísimas y de las primeras que se hallaron en recuperar España”. De modo coincidente, en el tomo 12 de la Gran Enciclopedia Gallega (Santiago-Gijón 1984), Seijas Vázquez escribe que Ferrol es un apellido gallego que trae por armas en campo de azur un sol de oro y de esa forma reproduce su escudo de armas. De alguna forma la Heráldica parece relacionar al Sol con el apellido Ferrol.

                                                                        Armas del apellido Ferrol 

LOS ESCRITORES CLÁSICOS Y EL PUERTO DE FERROL

Cabe pensar que el blasón heráldico del viejo apellido Ferrol, donde aparece como motivo principal un radiante sol, fuese el mismo que representa las armas del primitivo escudo de la villa de Ferrol, coincidiendo con lo escrito sobre el puerto ferrolano por el Licenciado Sagrario Molina en los versos, de gran verismo descriptivo en el fondo y de discutible fortuna poética en la forma, de su obra “Descripción del Reino de Galicia y de las cosas notables del”, editada en Mondoñedo el año 1550. 

                                                          Descripción del Reyno de Galicia. Año 1550

 En el Folio XXX. De los puertos de mar, recordando la relación de Ferrol con el astro sol, Sagrario Molina escribe:

Luego tras desto, vereys a Ferrol,

puerto estremado, que a todos ha popa,

pues puede afirmarse que en toda la Europa,

podemos a este pintalle por sol.

 Varios historiadores recogieron la antigua denominación de Ferrol como Puerto del Sol. En la época de la Ilustración insistió en este nombre el Cura de Fruime, Diego de Zernadas y Castro, singular viajero e incansable poeta de la clerecía ilustrada. El año 1754, tras su visita al Astillero de Ferrol, compuso la larga composición titulada “Real de Esteyro. Poema heroyco joco-serio”, dedicado a Josefa Cayetana y Pardo, marquesa de San Saturnino, elogiando las excelencias del puerto ferrolano, así como la construcción de la serie de doce buques conocida como “El Apostolado”.


                                                                    Diego Cernadas. Cura de Fruime

Precisamente en una de las estrofas del poema, Diego Cernadas se refiere a Ferrol como Puerto del Sol:

                                         Por el Puerto del Sol fue conocido

  el seno del Ferrol antiguamente,

  título, que, sin duda, ha merecido

  por ser vuestro palacio transparente.

 

LOS ESCRITORES MODERNOS Y EL SOL DE FERROL

 Un siglo más tarde, Leandro de Saralegui Fernández, conocido historiador local, publicó en el Álbum de la Caridad, editado por mor de los Juegos Florales celebrados el año 1861 en La Coruña, la poesía “Ferrol a su augusta Reina”, dedicada a la visita que hizo la reina Isabel II a Ferrol. En los versos iniciales de este poema aparece también la referencia al sol y su relación con la antigua ciudad:

     ? Veis, Señora, ese monte que faldea

    humilde población de antigua traza,

    tras cuya cima el sol se oculta siempre

    llevando en pos su trono de escarlata ¿

 


                                                                     Los astilleros y el Sol de Ferrol

 El año 1867, Domingo Díaz de Robles, militar y escritor ferrolano perteneciente a la generación de los Precursores, dio a conocer una serie de poemas en lengua gallega. La poesía titulada “Subín ao monte Brión”, recuerda el apelativo de Puerto del Sol que se venía dando desde tiempos antiguos a Ferrol:

                                               Ferrol, gran cunca de prata,

        que brila como un espello,

        sol entre os portos de Europa

        e por tan bon o primeiro.

 De la misma forma un escritor ferrolano del siglo XX, Ramón Goy de Silva, cultivador de diversos géneros literarios dentro del modernismo, en su poema “Ferrol” recuerda el sol y la lluvia de su ciudad:

                                       Nací en la tierra meiga de Galicia,

en la ciudad marina del Ferrol.

Allí juega la lluvia con el sol

haciendo de su lumbre una delicia.

 El clérigo y escritor de Viveiro, Enrique Chao Espina, reflejaba el tema del sol en un expresivo poema dedicado al escudo de armas ferrolano. En su composición el autor hace un juego de palabras con sol, el castillo y el farol del escudo ferrolano:

                                             Eres un navío anclado y son tus velas pendones,

      tus sirenas dos cañones sobre un cielo plateado.

     Y para sol de tu ría, levantas sobre la mar

     un castillo por altar: ¡Faro de la España mía!

 

EL HIMNO, LAS CANCIONES Y LOS REFRANES DE FERROL

 Resulta también de gran interés recordar el curioso y olvidado “Himno de Ferrol”, compuesto el año 1931 con letra del profesor Manuel Masdías y música de Felix Alonso. A lo largo del mismo también se hace referencia al sol en varias estrofas:

 Ferrol, hermosa ciudad

 de tanta beldad que la envidia el sol ……

 Hermosa ciudad …… Honor a Ferrol …….

 Yo quiero cantar tu gran hermosura

 en un ancho rayo …… un rayo de sol.

 

De principios del siglo XX es una conocida composición de las rondallas de las Pepitas titulada “Ferrol, donde yo nací”. De autor anónimo, su letra, con una referencia al “ardiente sol”, aparece en la publicación “Cantar en Ferrol”, donde Ramón Sánchez Dopico recopiló el año 1992 más de 500 canciones de las rondallas de Ferrol. 


                                                                Cantar en Ferrol. R. Sánchez Dopico

Precisamente la portada de dicha publicación, obra del pintor José González Collado, aparece presidida por ese sol al que alude la letra de la canción popular:  

    Ferrol, Ferrol, Ferrol,

   donde yo nací

   bajo un ardiente sol.

   Valle donde yo aspiré

   el perfume de amores

   de una bella mujer.

No podía quedar ausente la pintura ferrolana en esta muestra sobre la relación del sol con muestra ciudad. El cuadro de Rafael Romero es una excelente muestra artística de la permanente presencia del astro sol en la costa ferrolana.


Rafael Romero. El sol en la costa ártabra

 El astro rey siempre estuvo presente en el imaginario popular ferrolano, en las canciones y refranes del pueblo, así como en las leyendas y tradiciones de la ciudad y comarca de Ferrolterra, apareciendo el topónimo Porta do Sol tanto en Ares como en Valdoviño. En lo que a Ferrol se refiere lleva el nombre de Sol una calle de la zona alta del histórico barrio de la Magdalena.  

 Muchos ferrolanos recuerdan el refrán popular: “Cando chove e fai sol, anda o demo por Ferrol” o aquel inefable eslogan publicitario, hoy en el monte del olvido, “Ferrol tiene playas, marisco y sol”, ganador de un concurso municipal el año 1964. Tenemos también el caso de la vieja copla popular citada por Domingo Díaz de Robles, gran conocedor del folclore local, en el Anuario Ferrolano para 1903:

         En el mar se crían peces,

         en la orilla caracoles,

         y en las calles de Ferrol

                                                 muchachitas como soles.

Para rematar, volviendo al campo histórico, se acompaña la fotografía de una pieza esculpida que se conserva en el cercano monasterio de Santa Catalina de Montefaro de Ares, que aparece decorada con un antiguo y sugestivo disco solar de rayos ondulantes, que se reputa procedente de una construcción anterior. Acaso perteneciente a un Altar del Sol (Ara Solís) ¿.

 


                                                                          Disco solar de Montefaro

 Se ha mostrado en estas páginas una serie de referencias geográficas, heráldicas, artísticas, literarias, populares e históricas, como muestra de la permanente relación mantenida por Ferrol con el Astro Rey y el continuo deseo del pueblo ferrolano de que el Sol, fuente de vida, brillase y diese lustra a nuestra ciudad.

En cualquier caso, nos encontramos ante la disyuntiva de una tradición hermosa y deseada de que Ferrol fuera el famoso Puerto del Sol de la antigüedad y una realidad más prosaica que parece negar la verosimilitud de tal posibilidad. Pero, al menos, digamos con nuestros vecinos italianos: “Si non e vero, e ben trovato”. O quizás deberíamos aplicar el refrán español: “Dime de que presumes, y te diré de que careces”.


9 SAN JULIÁN, EL CONFUSO PATRONAZGO DE FERROL DE LA ILUSTRACIÓN

 


PRIMERA CITA DE SAN JULIÁN DE FERROL

La primera mención histórica  de la feligresía de San Julián de Ferrol aparece en un documento perteneciente a la Colección Diplomática del monasterio de San Martín de Jubia, datado el 30 marzo de 1087, tratándose de una escritura de venta de terrenos realizada en las cercanías de Ferrol,

Una copia de dicho documento, realizada el siglo XIII, se encuentra guardada en el Archivo Histórico Nacional y fue dada a conocer por el profesor ferrolano Santiago Montero Díaz en su obra “La Colección Diplomática de San Martín de Jubia”, publicada el año 1935.

Otra copia de ese mismo documento, en este caso datada el siglo XVIII y archivada en la Real Academia de la Historia, había sido reproducida anteriormente por el escritor ferrolano Domingo Díaz Robles en el “Anuario Ferrolano para 1904”. En todo caso se desconoce el lugar donde se encuentra el documento original del año 1087.


                                       Copia del documento del año 1087. Colección Diplomática de Jubia


SAN JULIÁN DE ANTIOQUÍA, PATRÓN DE FERROL

La hagiografía cristiana reconoce hasta treinta y tres advocaciones de San Julián (en gallego Xián/Xiao; en época medieval Giao/Juliano), celebrándose su festividad entre el 7 de enero y el 9 de diciembre. Al igual que en otros muchos lugares de Galicia y España se produce cierta confusión por esta abundancia de advocaciones, no existiendo unanimidad acerca de cual de los santos que llevaron el nombre de Julián puede ser el patrón original de la villa de Ferrol.

Para diversos historiadores en el origen de la iglesia parroquial de Ferrol, de la que hay noticias desde el año 1087, está San Julián de Brioude o de Vienne, militar romano, mártir del siglo IV junto con San Ferreol, representado como soldado romano con espada, un santo ligado a los cultos priscilianistas, que en época medieval dio su nombre a una serie de iglesias y capillas de la cornisa cantábrica, incluida Galicia.   

La nueva iglesia de San Julián, construida en el barrio de la Magdalena, que remplazó a la medieval situada en Ferrol Vello, derribada a causa de las obras del foso del Arsenal, se abrió al culto la víspera del Corpus Christi del año 1772. En el retablo del altar mayor se colocó una efigie de San Julián, vestido de caballero con casaca, calzón corto y sombrero de picos.

Según el historiador Montero Aróstegui, que hizo un exhaustivo estudio de la identidad del posible patrón de Ferrol, durante la visita pastoral que realizó a Ferrol el año 1786, Francisco Cuadrillero, obispo de Mondoñedo, “mandó se vistiese a la romana” (con una larga túnica) a San Julián, para evitar lo que consideraba una fea costumbre de vestir a los santos de forma poco adecuada.

De esta manera, se colocó la imagen de San Julián de Antioquía en el retablo del altar mayor de la Concatedral ferrolana junto la de su esposa Santa Basilisa, vestidos ambos de traje talar. Este hecho, unido a que se trajeron a Ferrol varias reliquias desde el monasterio de San Julián de Samos, oficializó a San Julián de Antioquia como patrón de la iglesia ferrolana.

San Julián y Santa Basilisa. Retablo de la Concatedral de Ferrol

Estas imágenes son tallas de estilo barroco clasicista, de formas dinámicas, vestidas de largas túnicas de pliegues, con la palma del martirio en la mano izquierda y una cruz en la mano derecha. Con esta actuación el obispo actuó en contra del sentir popular, que consideraba como patrón ferrolano a San Julián de Brioude, compañero de San Ferreol.  El hecho originó cierta conmoción y el rechazo de los fieles de Ferrol, dado que significaba el cambio de un santo que estaba arraigado en el pueblo ferrolano como el antiguo patrón de la vieja iglesia de San Julián de Ferrol Vello.

En varios lugares del nuevo templo se colocaron distintos emblemas de San Julián de Antioquía mostrando sus atributos (cruz, corona radiante, palma y sable o espada como símbolo del martirio), que tienden a reforzar este nombramiento de patrón de Ferrol. Es el caso de dos tallas policromadas originales del siglo XVIII, una de ellas colocada sobre el tornavoz del púlpito de la iglesia y la otra situada en el frontal de la mesa del altar mayor de la iglesia.

Símbolos de la Concatedral de San Julián de Ferrol


OTRAS IMÁGENES DE SAN JULIÁN

Contribuyendo a esta ceremonia de la confusión, en la concatedral ferrolana se conservan una imagen tallada y un retrato pintado de otras dos advocaciones del posible titular del templo. Una talla de madera, obra del escultor ferrolano Guillermo Feal en los años 1950, lo representa como militar romano, tratándose posiblemente de San Julián de Brioude. Por su parte un cuadro pintado al óleo, una obra del siglo XIX, de corte clásico y elegante, representa a San Julián vestido de una túnica blanca, pudiendo ser en este caso San Julián de Toledo.

Retratos de San Julián. Concatedral de Ferrol

Cumple recordar que en el año 1901 el historiador Leandro de Saralegui escribió que realmente fue San Julián de Toledo el patrón original de la iglesia parroquial de Ferrol, abonando la tesis su condición de mártir y el hecho de celebrar su festividad el 7 de enero, coincidente con la fecha en que se celebraba desde tiempo atrás el patrón de la ciudad.


LA CELEBRACIÓN DEL PATRÓN DE FERROL

El nombramiento oficial de San Julián como patrón de Ferrol tuvo lugar el mismo año 1786. Como registra el correspondiente Libro de Actas del Concello ferrolano, el 5 de enero de ese año el entonces Alcalde Mayor Álvarez Caballero estableció de forma oficial que el día 7 de enero “se celebrase anualmente la Función del Voto de San Julián como patrón de la villa”, sin especificar de que advocación de San Julián se trataba. De esta manera se empezó a celebrar esta festividad religiosa por el Ayuntamiento, que  incluía la iluminación de la fachada de San Julián y fuegos de artificio.

También a principios del siglo XIX se estableció la costumbre, sin motivación conocida, de la degustación de arroz con leche el día 7 de enero, iniciativa atribuida al canónigo ilustrado ferrolano  Manuel Fernández Varela, miembro de la Real Academia de la Historia y Hermano Mayor del Hospital General de Ferrol.

Retrato del canónigo Manuel Fernández Varela

Esta celebración del patronazgo de San Julián fue decayendo en el tiempo como festividad de arraigo ciudadano en Ferrol, siendo sustituida por los festejos laicos organizados desde el año 1896 en la semana alrededor del 31 de agosto, día de San Ramón, patronímico del Marqués de Amboage, ilustre personaje nacido en la urbe y creador de una Fundación Benéfica. Hoy en día, mientras tratan de mantenerse los beneficios económicos de la Fundación de Amboage, los festejos veraniegos de su nombre han perdido prácticamente su entidad.

Actualmente en Galicia hasta 122 parroquias están bajo la advocación de San Julián, de ellas 27 pertenecientes a la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Mientras en Ferrol no existe un acuerdo unánime sobre el patronazgo de la ciudad, una gran parte de las parroquias gallegas reconocen como titular a San Julián el Hospitalario, normalmente representado como cazador, incluso con una escopeta, estando considerado el patrón de los caminantes, aunque para algunos se trata de un personaje más legendario que real.