34 FERROL Y LA MARINA. EL POBRE RECUERDO DE LOS BUQUES DE LA ARMADA

 


EL RECUERDO DE LOS BUQUES HISTÓRICOS

Es habitual en los puertos de mar de todo el mundo la presencia en sus muelles y espacios marítimos de buques que ya se encuentran fuera de servicio, o en ocasiones, unas réplicas de los mismos. La propia historia de estos buques, la belleza de sus formas, el simbolismo que suele acompañarlos y el atractivo que en general encierra todo lo relacionado con la mar, son varias de las causas de esta presencia.

Es un hecho conocido que un galeón como el Vasa en Estocolmo, veleros como el Cutty Shark en Greenwich, cruceros como el Belfast en Londres, acorazados como el Intrepid en New York, diversos submarinos y buques mercantes, se encuentran atracados en los muelles de diferentes ciudades, bien utilizados como museos marítimos, bien como recurso turístico o simplemente como recuerdo de su vinculación a la ciudad.

Crucero HMS Belfast. Puerto de Londres

Ferrol, con una larga historia en la construcción naval y en la historia militar de la Armada, ha sido incapaz de que alguno de los muchos buques construidos en sus astilleros o que estuvieron ligados a la historia de la ciudad y a sus propias gentes, haya podido quedar como recuerdo permanente en su puerto, pese a la pregonada vinculación la ciudad con la Marina de Guerra.

LOS BUQUES HISTÓRICOS DE FERROL

Los buques construidos en los astilleros ferrolanos desde el siglo XVIII o los destinados en su Arsenal, apenas tienen su recuerdo en la ciudad. Trátese de buques de siglos anteriores, o casos más recientes, como el  buque escuela Galatea, el crucero Canarias, el portaviones Príncipe de Asturias o el yate Azor, no alcanzaron la condición que lograron otros barcos en diferentes lugares, habiendo sido trasladados fuera de la ciudad o teniendo que someterse a la obligada venta previa a su desguace.

Además del velero Galatea, que pese a haber sido construido en Glasgow, dejó un recuerdo permanente en la historia de Ferrol y en los muchos ferrolanos que por él pasaron, haciendo un pequeño recorrido por las diferentes instalaciones navales del Arsenal ferrolano, se puede comprobar que diversos buques han dejado un pequeño recuerdo en nuestra ciudad, conservado en el Museo Naval o en el Museo de la Construcción Naval.   

LOS BUQUES DE LA ILUSTRACIÓN (SIGLO XVIII)

Durante el reinado de Felipe V, Ferrol fue designado cabecera del Departamento Marítimo del Norte, iniciándose el año 1749 la construcción del Real Astillero de Esteiro. Se dispuso un conjunto de doce gradas de sillería, colocadas con la adecuada pendiente, dotadas de los necesarios talleres y almacenes. Se construyeron una serie de navíos y fragatas en sus gradas, comenzando por los 12 navíos de línea conocidos por el Apostolado, siguiendo con buques de diferentes tipos, hasta que mediado el siglo XIX comenzó la construcción de buques de vapor.

 

Fragata Magdalena

Como un ejemplo histórico de un buque velero construido en el Astillero de Esteiro está la fragata Santa María Magdalena, cuya botadura tuvo lugar el año 1773. La fragata Magdalena, junto con el bergantín Palomo, formó parte de una flota hispano-inglesa que tenía como misión defender la costa cantábrica contra los ataques de los franceses. 

Ambos buques, la fragata Magdalena y el bergantín Palomo, tras un fuerte temporal se fueron a pique en noviembre de 1810 en la ría de Viveiro. La muerte de 550 de los tripulantes de ambos buques originó una de las mayores tragedias marítimas de la costa española. Desde el año 1970 los restos del pecio de la fragata se encuentran restaurados en el Museo de la Construcción Naval.

LOS BUQUES DEL SIGLO XIX

En el siglo XIX un caso especial entre los buques destinados en Ferrol fue la fragata Princesa de Asturias, que pasó de ser una unidad de combate a convertirse en un buque escuela. Botada en el Arsenal de San Fernando en noviembre de 1857, tenía casco de madera y aparejo velero de fragata de tres palos.

 Fragata Princesa de Asturias

En sus doce años de servicio activo participó en diversas acciones de la guerra contra Marruecos, estuvo destinada en Cuba, las Antillas y la Escuadra del Mediterráneo, cambiando de nombre a fragata Asturias tras la Revolución del año 1868. En septiembre del año 1869 pasó destinada al Arsenal de Ferrol como Escuela Naval Flotante, tras una designación no exenta de polémica.

Tras ser acondicionada, en abril de 1871 la fragata Asturias comenzó su labor como Escuela Naval, pasando  el invierno en la dársena del Arsenal y el verano fondeada frente al muelle de la Estación Naval de La Graña, causando baja definitiva en enero de 1910. La fragata fue subastada en marzo del año 1914, no teniendo opciones para poder ser conservado en Ferrol. Como recuerdo de la fragata Asturias queda su mascarón de proa en la Escuela Naval Militar de Marín.

Un buque velero que gozó de gran popularidad en Ferrol fue la corbeta Nautilus. Construida el año 1866 en Glasgow con el nombre de Carrick Castle, era un velero con aparejo de bergantín goleta de tres palos y treinta cuatro velas. Con una eslora de 59 metros desplazaba 1500 toneladas.

El buque fue comprado por la Armada el año 1886, tomando el nombre de corbeta Nautilus y siendo usado como buque escuela de guardiamarinas hasta el año 1925 en que fue relevado por el velero Galatea. Estuvo funcionando luego como buque pontón en Ferrol hasta que fue desguazado en A Graña el año 1932.




                                                           La corbeta Nautilus. Fernando Villaamil

Con objeto de conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América, al mando de su comandante, el Capitán de Fragata Fernando Villaamil, la corbeta Nautilus llevó a cabo un largo viaje alrededor del mundo. Para llevar a cabo su crucero de instrucción con los guardiamarinas, el buque salió del Ferrol el 30 de noviembre de 1892 y llegó a esta misma ciudad el 16 de julio de 1894, tras visitar veinte puertos de Europa, América, África y Oceanía, recorriendo 40.000 millas náuticas.

La corbeta Nautilus fue el primer buque de la Armada Española que visitó La Habana desde la Independencia de Cuba tras la guerra entre España y Estados Unidos del año 1898. Este viaje tuvo lugar el 24 de junio de 1908 cuando el buque fue recibido en La Habana por más de 20.000 personas, en una estancia que se prolongó hasta el siguiente 9 de julio.

LOS BUQUES DEL SIGLO XX

El crucero Canarias fue botado en Ferrol el año 1931, bajo diseño inglés, aunque por diversas circunstancias no entró en servicio hasta septiembre de 1936. Basado en esta ciudad, desde el primer momento tuvo una importante participación en la Guerra Civil española con su potente artillería, tomando parte en diferentes batallas navales y bombardeos de costa. Como buque insignia de la Flota, hasta que fue dado de baja en diciembre de 1975, desempeñó diferentes misiones navales, como su participación en la guerra de Ifni o en la persecución del transatlántico Santa María.

Durante su vida activa sufrió diversas reformas. Hubo varias propuestas por parte de Barcelona, Santander, Gran Canaria, Tenerife y el propio Ferrol para convertirlo en buque museo, aunque no fructificaron las gestiones para ello, siendo subastado para su desguace en septiembre de 1977. El Museo Naval de Ferrol guarda la caña del timón y la campana del buque.

El crucero Canarias camino del desguace

Como fruto del desarrollo del Plan Naval elaborado a finales de los años 1960, la fragata lanzamisiles Baleares fue la primera de una serie de cinco unidades construidas por la Empresa Nacional Bazán en Ferrol. Constituyó un hito significativo en la modernización de la Armada teniendo su base en el Arsenal ferrolano.

La fragata Baleares permaneció en activo entre los años 1973 y 2004, dentro de la 31 Escuadrilla de Escoltas. Modernizada a finales de los años 1980, estaba dotada de una buena capacidad antiaérea, antisubmarina y antibuque. Tras participar en diversas maniobras y operaciones navales, fue subastada en agosto de 2014 para su desguace.

Fragata Baleares

 El portaviones Príncipe de Asturias, buque insignia de la Flota española, fue botado en Ferrol el año 1982 por la Empresa Nacional Bazán, habiendo desarrollado los planos originales norteamericanos por la empresa española. Basado en Rota. Junto a sus fragatas de escolta formaba el Grupo de Proyección de la Flota.

El portaviones Príncipe de Asturias fue dado de baja el año 2013, después de 24 años de servicio en los que participó en varios despliegues navales de la OTAN, incluida la Guerra del Golfo el año 1991. Atracado en el muelle del Arsenal, fue subastado en abril de 2017 y llevado al puerto turco de Aliaga para su desguace.  

                                                  Portaaeronaves Príncipe de Asturias

Como recuerdos de las unidades navales anteriormente citadas, durante algún tiempo se colocó en el centro del despejado patio de Herrerías una hélice de la fragata Baleares; más tarde fue reemplazada por el palo de señales que perteneció al portaviones Príncipe de Asturias.



  Hélice fragata Baleares. Palo de señales Príncipe de Asturias

El Azor fue una embarcación de recreo perteneciente a la Armada, utilizada por Francisco Franco en su etapa de Jefe de Estado. Botado el año 1949 en Ferrol por la Empresa Nacional Bazán, fue usado por el general Franco como yate de recreo para practicar su afición favorita: la pesca. Tras la muerte de  Franco el año 1975, el Azor apenas fue utilizado en alguna ocasión por el rey Juan Carlos I y el presidente del Gobierno Felipe González.

El yate Azor fue dado de baja en la Armada el año 1992, siendo adquirido por un particular que lo trasladó a la localidad burgalesa de Cogollos, donde estuvo utilizado como parte de un complejo hostelero, hasta que llegó a su total abandono. En el Museo Naval de Ferrol simplemente se conserva una maqueta del buque y el sillón de pesca del usuario (en principio nos pareció que era el sillón del peluquero de un buque).

El yate Azor en Burgos

Todo lo anterior es un pequeño resumen del pobre recuerdo que, en general, las diferentes unidades de la Armada han dejado en Ferrol. La triste historia del Galatea será objeto de un trabajo monográfico de este Foro de Amgos de Ferrol.

33 PASEANDO POR FERROL. VARIANTES DEL ESCUDO DE UN PAÍS LLAMADO ESPAÑA

 

EVOLUCIÓN DEL ESCUDO DE ESPAÑA

Entre los símbolos que caracterizan a un Estado se encuentran el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales, que simbolizan la soberanía de la nación y representan la vigencia de los valores contenidos en su Constitución.

 El escudo de España tiene un antiguo origen que se remonta a los distintos reinos medievales españoles, con diversas representaciones a lo largo de la Historia, teniendo asimismo una importante influencia en su diseño las armas personales de sucesivos monarcas de la nación. El cuadro que se adjunta muestra la evolución del escudo nacional.


Evolución del escudo de España

Tras diversas vicisitudes, la Ley 33/1981, de 5 de octubre, desarrolló y reguló el uso del  actual Escudo oficial de España. En el escudo aparecen cuatro cuarteles representando los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra; en medio de ellos tres flores de lis como emblema de la Casa de Borbón. En la parte baja una granada como recuerdo de la conquista de la ciudad homónima. En ambos lados la representación de las Columnas de Hércules, con el letrero Plus Ultra (Más allá), como alusión a las navegaciones y posteriores conquistas de Ultramar.

E

Actual escudo oficial de España

Sin embargo, cumple saber que la actual Constitución Española aprobada el año 1978 y publicada ese mismo año, estaba presidida en su primera página por el escudo entonces vigente en el franquismo, careciendo de corona de remate y portando el Águila Nimbada y la divisa del Yugo y las Flechas, ambos símbolos antiguos que ya procedían del  reinado de los Reyes Católicos (finales del siglo XV) y no, como muchos creen, añadidos al escudo durante la época franquista. 

 


Primera página de la Constitución. Año 1978

LOS ESCUDOS NACIONALES DE FERROL DE LA ILUSTRACIÓN

PERMANENCIA DE LOS ESCUDOS DE LA CORONA

En diferentes obras realizadas en el Arsenal y el Astillero de Ferrol durante el siglo XVIII, Puertas del Dique y del Parque, Puerta del Astillero de Esteiro y Fuente de la Fama se conservan, mal que bien, los escudos reales de la época, elaborados entre los año 1730 y 1785. El escudo hoy situado en la Puerta del Parque es realmente el escudo procedente del antiguo Arsenal de A Graña, colocado en esta puerta el año 1868 con motivo de la visita de la Reina Isabel II.  Los cuatro escudos fueron colocados en los respectivos reinados de los monarcas borbónicos Felipe V, Fernando VI y Carlos III.

 


    


 Escudos de las Puertas del Dique y del Parque, Puerta del Astillero y Fuente de la Fama

 

PERMANENCIA DE LOS ESCUDOS DE LA I Y II REPÚBLICA

En los jardines de Herrera la estatua neoclásica del marino e ingeniero alicantino Jorge Juan, erigida el año 1869, lleva en su pedestal un escudo broncíneo de España, timbrado con una corona mural, símbolo de la Primera República. Pese a los años transcurridos y los cambios políticos habidos desde entonces, en un ejercicio de coherencia histórica, la Armada ha conservado el  escudo republicano en su lugar.

La fachada del edificio regionalista de Correos y Telégrafos en la plaza de Galicia, levantado el año 1935, lleva igualmente un escudo de España, en esta ocasión de piedra, rematado con la corona mural de la Segunda República. De la misma forma que en el caso anterior, los posteriores cambios políticos, incluido el franquismo, no significaron la desaparición de este escudo republicano, al igual que el existente en la vidriera interior del edificio.


Estatua de Jorge Juan. Edificio de Correos

DESAPARICIÓN DE LOS ESCUDOS DEL RÉGIMEN FRANQUISTA

Hasta hace algún tiempo una serie de edificios de Ferrol mostraban en su frontis los escudos del anterior régimen franquista, unos escudos basados en el blasón original de los Reyes Católicos (con diversas variantes), pero siempre portando el águila nimbada de San Juan introducida por los citados reyes de España, y las columnas de Hércules, con la inscripción Plus Ultra, introducidas por el rey Carlos I. 

Llegado el régimen actual, una serie de activistas políticos, en un ejercicio de calenturienta imaginación, ensayaron diversas soluciones para hacer desaparecer el  “ominoso símbolo” de los edificios de Ferrol. Todos estos escudos nacionales, que eran el símbolo histórico de una época, fueron hechos desaparecer.

Se utilizaron las más variadas soluciones para ello; desde el picado puro y duro del escudo: casos de la Biblioteca Municipal (antes Banco de España) y el Instituto Concepción Arenal, hasta el púdico ocultamiento, tapándolos por encima con otros emblemas o símbolos propios: casos de la Puerta de Navantia (antes E.N. Bazán) y fachada de la Universidad de Ferrol (antes Hospital de Marina).

Por su parte la sede de  la Fundación Caixa Galicia (antes Gobierno Militar) sustituyó el escudo por una especie de hucha (en recuerdo de su función original de Caja de Ahorros), mientras que la Armada, en varios edificios de la ciudad (Capitanía General, Auditoría), adoptó la solución de encajonar, conservando en su interior, sin destruir, el anterior escudo debajo del nuevo blasón legal. Como se puede ver, hubo tantas soluciones como cabezas (más o menos) pensantes.


  Escudos desaparecidos. Banco de España, Navantia, Fundación ABanca, Universidad

 


Nuevos escudos oficiales, encajonando el escudo anterior

Recorriendo Ferrol todavía se puede encontrar todavía olvidado algún escudo original de aquella época y así en el antiguo edificio de la Aduana, al parecer perteneciente a la Autoridad Portuaria, aún se puede contemplar en la fachada lateral de su zona interior ajardinada una bonita y curiosa (por lo poco habitual) piedra de armas.

El escudo, portado por un águila de San Juan, es de formas heráldicas totalmente libres y plenamente heterodoxas, con sus cuarteles circundados por una rueda dentada (símbolo de la Industria), carente de las flores de lis borbónicas, pero que ofrece como resultado un bonito blasón, de gran interés y curiosidad. Bien merece su conservación.


                                                     Escudo del edificio de la Aduana

“TORMENTA DE IDEAS”

Este Foro de Amigos de Ferrol propone un concurso (o si se prefiere una “tormenta de ideas”, en ese estúpido lenguaje utilizado por los filósofos postmodernos y activistas culturales del Concello), para que de alguna manera se pueda conservar este interesante blasón de piedra del edificio de la Aduana. En todo caso, se admiten todas las ocurrencias posibles como ocultar, policromar, picar, resaltar, disfrazar, dinamitar, sustituir, escamotear, encajonar, tapar, remodelar, pintarrajear, esmendrellar o modificar el citado escudo

32 EL CASINO FERROLANO. HISTORIA DE UNA SOCIEDAD CULTURAL Y RECREATIVA

 

LAS ASOCIACIONES Y SOCIEDADES DE FERROL

De siempre en Ferrol han coexistido un abundante número de asociaciones culturales y recreativas de distinto signo, representando a diferentes grupos sociales de la ciudad. Algunas de ellas, de larga historia, como el Casino Ferrolano, Toxos e Froles, el Ateneo Ferrolán, la Sociedad Filarmónica, el Círculo Mercantil e Industrial, la Sociedad Artística Ferrolana o Medulio todavía, mal que bien, prosiguen su actividad.

Además de entidades recreativas como el Liceo de Artesanos, la Tertulia de Amigos y el Círculo Recreativo, pronto desaparecidas, otras conocidas asociaciones como el Centro Obrero de Cultura, el Círculo Católico de Obreros, Airiños da Terra, el Liceo Rubia Barcia, la Sociedad Valle Inclán, la Fundación Ferrol Metrópoli o Tribuna para el Diálogo fueron cesando sus actividades. Deben citarse también las numerosas las asociaciones vecinales, deportivas, musicales o culturales en general, llevando a cabo una serie de actividades más específicas

LA CREACIÓN DEL CASINO FERROLANO

El Casino Ferrolano nació el 7 de enero de 1850, cuando un grupo de personas constituyeron una asociación llamada La Tertulia de Confianza, con el objeto de fomentar la cultura y las reuniones ciudadanas. Tenía su sede en la plaza de Amboage, en el amplio edificio que había sido el Antiguo Hospicio, hoy Centro Cívico Municipal. Sus dependencias ocupaban varios salones, con entrada principal por la calle María, cerrada con una muralla dotada de una amplia puerta central de hierro forjado y dos grandes faroles laterales. Según los estatutos de la asociación el año 1860 contaba con más de 200 socios.


                                                     Tertulia de Confianza. Finales del siglo XIX

En la década de 1880 la asociación se trasladó a un amplio edificio de la calle Real, entonces número 111, esquina con la calle de A Coruña, en el que destacaba un gran salón en la planta baja que estaba decorado con pinturas murales de Ramón Buch. En los pisos altos del edificio se situaban las salas de juego, la biblioteca y la cafetería. El año 1907 la entidad cambió su nombre a Casino Ferrolano.

 EL CENTENARIO DEL ACTUAL CASINO FERROLANO

Al ir creciendo la asociación ferrolana los socios acordaron la compra de varios solares contiguos, situados entre las calles Real  y Dolores, por 150.000 pesetas, con el objeto de levantar un nuevo edificio para la entidad. Realizó el proyecto y dirigió la obra Rodolfo Ucha Piñeiro, arquitecto municipal y socio de la entidad.

Hace ahora 100 años que se colocó la primera piedra en mayo de 1921, con la asistencia del alcalde Sánchez Calviño, el párroco de San Julián Manuel Montes y el presidente del Casino de la Peña Gavilán. El nuevo edificio fue inaugurado el 1 de octubre de 1925, habiendo tenido un coste de unas 400.000 pesetas.


                                                 Casino Ferrolano. Fachadas frontal y trasera

 El edificio del Casino Ferrolano da frente a las calles Real y Dolores, empleándose en su construcción el hormigón armada por vez primera en Ferrol. Destaca su ornamentación novecentista dentro de la disimetría de las fachadas. El frontal principal de la calle Real presenta una marcada verticalidad, en tres plantas de ventanas y balcones balaustrados, una profusa decoración ecléctica y una elegante cúpula de remate. La fachada de la calle Galiano tiene carácter más horizontal y muestra una galería menos resaltada.


 

 


Casino Ferrolano. Entrada principal

En sus cinco plantas el edificio del Casino Ferrolano dispone de una serie de espacios para el descanso y la cultura, cafetería, salas de exposiciones y conferencias, sala de juegos, además de una interesante biblioteca y los necesarios locales para oficinas. El edificio está organizado alrededor de un patio central situado en el primer piso de la entidad, destacando la sala de fiestas, el elegante comedor, los patios de iluminación natural y unas llamativas y poco conocidas vidrieras.


                                                          Cafetería y salón. Patio interior

 Como fruto de una discontinua labor expositora desde que inició su actividad el año 1925, el Casino Ferrolano muestra a lo largo de sus salones y pasillos una notable y abundante obra gráfica, más de 300 obras de artistas, en su mayoría pintores ferrolanos. Empezando por Bello Piñeiro, cuelgan sus obras en el Casino artistas como  Máximo Ramos, Leyra Faraldo, Carmelo González, Segura Torrella, Imeldo Corral, Francisco Yglesias y Carlos Villamil.

Durante la anterior presidencia de Ramón Lorenzo se llevó cabo una interesante política de exposiciones públicas del Casino Ferrolano. La I Muestra de la Pintura Ferrolana, realizada en diciembre de 2016, permitió dar a conocer una notable serie de obras propiedad de la entidad, dentro de la tradición pictórica y artística de Ferrol.

 


     








Primera Muestra de la Pintura Ferrolana

 


Precisamente la portada del Catálogo de esta primera muestra de pintura ferrolana ofrece una vista de las pinturas murales que Bello Piñeiro llevó a cabo a partir del año 1926 en la Sala de Conversaciones de la planta baja del Casino ferrolano. Se trata de un amplio salón, conocido popularmente como la Pecera, dotado de una larga cristalera que mira a la calle Real.

Como ya se describió en un anterior trabajo de este Foro de Amigos de Ferrol el techo y paredes de este Salón están decorados con unas simbólicas pinturas murales modernistas, únicas en su género en Galicia, obra del pintor natural de Mugardos Felipe Bello Piñeiro. Esta decoración mural, que constituye un homenaje al paisaje de San Andrés de Teixido, se realizó en varias etapas, entre los años 1925 y 1936.  


                                            Pinturas murales de la Sala de Conversaciones

En el interior del Casino cuelga una de las últimas obras del pintor local, José Gutiérrez Collado, año 2017, donde se muestra una vista de la sociedad desde la calle Real, apareciendo un grupo de socios alrededor del edificio. El cuadro, además de tratar de reflejar a los que consideraba socios habituales del Casino, nos muestra el hortera toldo actual que de alguna manera desentona de la calidad de una obra de categoría, como es el caso de la fachada modernista del edificio.

 


González Collado. “La casta“. Ferrol 2017

Precisamente esta obra pictórica lleva el inapropiado y poco elegante título de “La Casta”, nombre con el que Pablo Iglesias (hablamos del inefable individuo perteneciente al gobierno de la nación; no estamos hablando del respetable político de ese nombre nacido en Ferrol), designa a aquellos que no piensan igual que él.

En su larga historia, el Casino acogió de socios a relevantes personajes, teniendo como presidentes, entre otros, a Andrés Comerma, general de Ingenieros de la Armada; el escritor Alfredo de la Iglesia; los alcaldes José Lloveres, Demetrio Plá y Romero Filgueira; y el almirante Victoriano Suances. Fueron socios de la entidad, entre otros, Gonzalo Torrente Ballester, nombrado Socio de Honor el año 1976, Guillermo W. Martín y Rodolfo Ucha.

 


Instalaciones del Club de Tenis

EL CASINO FERROLANO-TENIS CLUB


Por su parte el Tenis Club fue creado por un grupo de jóvenes aficionados a la práctica del deporte, que formaron una sociedad deportiva el verano de 1934, siendo 225 el número inicial de sus socios. Tras la Guerra Civil alquilaron una finca en la calle Breogán, nombrando presidente a Fernando de la Calleja. El año 1961 compraron unos terrenos en la parte baja de Canido, lindando con el Parque Municipal, acondicionándolo con pistas de tenis y de patinaje, piscina, cafetería y local de baile, inaugurando las nuevas instalaciones en septiembre de 1963.

El 1 de noviembre de 1983, siendo los respectivos presidentes del Casino Ferrolano, Juan Luis Pita Romero, y del Tenis Club, Cristóbal Deza Barrio, ambas entidades llegaron al acuerdo de unirse en una nueva sociedad, contando en aquellos momentos entre ambas con más de 1500 socios y constituyendo de esta forma el  Casino Ferrolano-Tenis Club.

En mayo de este año 2021 se cumple el centenario de la colocación de la primera piedra del actual Casino Ferrolano, una obra singular del modernismo en Ferrol. Como ya se ha tratado por este Foro, en enero de este mismo año 2021 se cumplieron además cuarenta años de la muerte del autor de la actual sede social del Casino, Rodolfo Ucha Piñeiro.  

 

 

31 EL ASTILLERO DE FERROL DEL SIGLO XVIII. LA SALA DE GÁLIBOS Y EL GRAN TINGLADO

 

Dos edificios industriales de amplio tamaño levantados durante el siglo XVIII en el Real Astillero de Esteiro, uno de ellos desaparecido y el otro remodelado, fueron un reconocido ejemplo de instalaciones del Patrimonio Industrial de Ferrol. Se trata de los edificios conocidos como la Sala de Gálibos y el Gran Tinglado.  

LA SALA DE GÁLIBOS

Una de las construcciones más interesantes levantadas el siglo XVIII en el astillero de Esteiro fue la conocida como Sala de Gálibos, obra construida el año 1752 bajo la dirección del constructor inglés Richard Rooth. Las salas de gálibos de los astilleros tenían por objeto trazar las líneas a escala natural de un buque y luego construir las plantillas y moldes de las cuadernas y demás elementos estructurales, a partir de los citados trazados.

La Sala de Gálibos fue una de las primeras instalaciones industriales levantadas en el astillero de Esteiro. Se trataba de un amplio edificio de buena construcción de dos cuerpos, levantado en dirección Este–Oeste, con su frente principal dando al mar, situado cerca de las nuevas gradas de construcción de buques, las conocidas en su tiempo como gradas del Apostolado, como puede verse en la vista de Ferrol del siglo XIX que se acompaña.

 


                                             Vista de Ferrol, Arsenal y Astillero. Año 1872

Según se describe en el Diccionario Geográfico e Histórico de Pascual Madoz (año 1845) y en el Album de Ferrol de José Baamonde Ortega (año 1867), el primer cuerpo de la Sala de Gálibos era de sillería y lo formaban una serie de arcos abiertos de cantería, bajo los cuales se encontraba la zona de trabajo para la maestranza, estando unido al mismo un amplio tinglado para depósito de la madera.

El segundo cuerpo era de ladrillo y consistía en un gran salón de piso de madera, de 120 metros de largo y 14 de ancho, con luces altas muy amplias, disponiendo de 2 puertas, 14 lumbreras y 55 ventanas. Constituía el lugar de trazado de las diferentes plantillas de las cuadernas y otras piezas de los buques que se construían en las gradas del Arsenal de Esteiro.


                                      Sala de Gálibos. Vista exterior e interior. Año 1867

Dos grabados del año 1867, impresos en la Litografía Viuda de Lasa, muestran una vista exterior del edificio dando frente a la puerta de entrada del astillero y otra vista de su amplio y luminoso interior, ambos grabados reproducidos en el Álbum de Ferrol, obra de Baamonde Ortega.   

A lo largo del tiempo, la Sala de Gálibos tuvo alguna utilización poco conocida fuera de su faceta habitual de lugar de trabajo. Durante el mes de abril de 1767 tuvo que servir de alojamiento, durante algo menos de un mes y previa colocación de camas y colchones, a una parte de los 650 jesuitas que, procedentes de diversos lugares de España, fueron reunidos en Ferrol, antes de su embarque en los buques que los trasladaron hacia los Estados Pontificios por orden del rey Carlos III, a instigación del Conde de Aranda.

Posteriormente, en el viaje que el año 1858 realizó a Ferrol, la reina Isabel II visitó el día 2 de septiembre el Arsenal Militar, embarcando la familia real en la Falúa Real para presenciar en las gradas del Apostolado la botadura de la goleta “Diana”, visitando las instalaciones del Astillero y comiendo con sus invitados en el interior de la amplia Sala de Gálibos, para regresar seguidamente a su alojamiento de Capitanía General.


                                                    Nueva Sala de Gálibos. Año 1950

A partir del año 1909 inició sus actividades en Ferrol la Sociedad Española de Construcción Naval, modernizándose el Astillero de Esteiro. Como recuerda José María de Juan-García en su publicación “La Fábrica de Acorazados”, el año 1928 finalizó la construcción  de un nuevo edificio, situado cerca del antiguo, con dimensiones 70x21´5 metros, que dedicaba a Sala de Gálibos el piso superior y a taller de ebanistería la planta baja, dejando de utilizarse como tal la primitiva Sala de Gálibos, que sería derribada décadas más tarde.

EL GRAN TINGLADO

El año 1765 terminó la construcción de otro notable edificio en el Arsenal de Ferrol: el Gran Tinglado de Maestranza, el mayor edificio fabril de su época con sus 374 metros de largo y 15 metros de ancho. Diseñado por Julián Sánchez Bort, fue construido en su totalidad de cantería de granito con remates almohadillados. Se trata de un edificio de racionalismo estético, funcional y de carácter modular, proyectado para su dedicación a diferentes funciones industriales a lo largo de su existencia.

La instalación de dos plantas tenía originalmente como función el aparejamiento y mantenimiento de los buques de la Armada. Durante algo más de 100 años albergó los talleres necesarios para la reparación y el carenado en seco de los buques de vela y madera utilizados por la Armada.

Adaptándose a las nuevas tecnologías de la construcción naval: incorporación del acero al casco de los buques y utilización de la máquina de vapor para la propulsión naval, el año 1885 el edificio del Tinglado de Maestranza se remodeló como Factoría de Máquinas, albergando en su seno una serie de diversos talleres mecánicos. En un plano de procedencia inglesa del año 1790, donde se muestras la ciudad y arsenal de Ferrol, aparece en rojo un “great shed” (gran almacén), referido al Gran Tinglado. 

Ferrol y arsenal. Plano del año 1790

Entre los años 1910 y 1913, con motivo de la construcción del Dique Reina Victoria, el edificio quedó dividido en dos partes desiguales, desapareciendo casi 100 metros de los 374 metros iniciales. Con este motivo se remodeló nuevamente el Gran Tinglado que siguió siendo utilizado por la entonces Sociedad Española de Construcción Naval, iniciando un proceso de terciarización del edificio, combinando en su seno los usos industriales con funciones administrativas.


Obras del dique Reina Victoria. Año 1910

El año 1987 tuvo lugar una nueva actuación sobre el edificio del Gran Tinglado, momento en que las dos secciones del edificio fueron totalmente remodeladas, adquiriendo el aspecto que hoy muestra. Se realizó una discutida rehabilitación que trajo consigo la práctica desaparición de la zona porticada, propiciando su pleno uso para Oficinas de Dirección y Sala de Proyectos de la empresa Navantia.  



Edificio del Gran Tinglado. Antes y después de la reforma del año 1987

Placa de remodelación. Año 1987

EL PASADO DE AMBAS CONSTRUCCIONES

Dos láminas del año 1850 en las que aparecen sendas representaciones de la Sala de Gálibos y el Gran Tinglado son de la autoría de los hermanos José y Manuel Alonso Esquivel, pintores del arsenal de Ferrol, que en una serie de obras recogieron los aspectos más relevantes del Arsenal ferrolano a mediados del siglo XIX.


Sala de Gálibos. Gran Tinglado. Año 1850

EL POSIBLE FUTURO DE LAS INSTALACIONES INDUSTRIALES

 La obra de Juan Gelpi, “Ferrol. Ciudad Irrepetible”, publicada el año 1995, muestra una posible recuperación de la fachada marítima de la ciudad en el siglo XXI, si se trasladasen las instalaciones del Arsenal y de Navantia a la base de A Graña y los terrenos de Astano respectivamente. La recreación del autor quiere hacer pensar en una nueva función del edificio del Gran Tinglado como Centro de Turismo y Recepción de pasajeros de trasatlánticos.

Recreación histórica. Siglo XXI

OBLIGADO POST SCRIPTUM

Se ha preguntado en varias ocasiones a este Foro quienes son los destinatarios de estos trabajos. Siguiendo a Francisco Umbral, el escritor español más irónico de la posguerra, podemos decir que se les envía a “toda clase de amigos, conocidos, saludados y los ni siquiera eso”. Cada cual que se coloque en el lugar que crea que le corresponde.